Las pymes ganan peso en la economía catalana

Las pequeñas y medianas empresas catalanas están dejando atrás la crisis. Así lo indican las principales magnitudes recogidas en el Anuari de la Pime catalana, presentado ayer. Todo indica que están fortaleciendo de manera clara su estructura financiera, mejorando sus ratios de solvencia, liquidez y tesorería y recortando su endeudamiento. Y, novedad desde el inicio de la crisis, están ganando peso en la economía. En 2015, últimos datos oficiales disponibles, representaron el 59,1% del PIB –un punto y medio más que en el ejercicio anterior–, por el 36,3% de las grandes compañías y el 4,6% de la administración pública.

El documento, elaborado por el Observatori de la Pimec, con la colaboración del Departament d’Empresa i Coneixement de la Generalitat y Banc Sabadell en base a las cuentas depositadas en los registros mercantiles de unas 77.000 empresas, detalla que en el año 2000 el patrimonio neto de las pymes suponía el 36% de la estructura de su pasivo y la deuda el 64%. En 2015, el primero se elevó hasta el 49% y el segundo cayó al 51%. “Son indicadores muy positivos, los parámetros están mejorando claramente, la estructura de las empresas es más potente”, valoró Modest Guinjoan, director del observatorio, que también destacó que “por primera vez en los últimos años, se ha roto la tendencia de las pymes a perder peso” en el conjunto de la economía.

Pimec denuncia que la morosidad de la gran empresa hace que las pequeñas hagan, sin quererlo, de bancos

Cada vez hay más pymes. En 2015 se acercaron a la cifra del medio millón (497.264), con un incremento del 3,1% respecto a 2014. También creció el número de ocupados, un 4,6%, para situarse en 1.757.417. Este tipo de empresas representaron el 99,8% del total de Catalunya, dieron trabajo al 70,1% del total de ocupados y concentraron el 62% del valor añadido bruto privado, dos puntos más que el ejercicio anterior. Las ventas evolucionaron claramente al alza, con un crecimiento medio del 8,6%. La rentabilidad financiera antes de impuestos lo hizo en un 8,7% y la económica (los resultados antes de impuestos), en un 5,2%.

Aunque están mejorando los plazos de cobro –en el 2000 el promedio era de 95 días y en 2015 estaba en 80–, Pimec sigue considerándolos muy altos. La morosidad de las grandes empresas con las pequeñas hace que estas últimas estén financiando a las primeras. “Sin quererlo, hacen de bancos”, lamentó el presidente de Pimec, Josep González.

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