Lo que no sabes de los planes de pensiones

Hoy Juan cumple 55 años y se ha despertado con cierta intranquilidad. Todavía es joven para preocuparse por eso… ¿o no tanto? En todo caso, se da cuenta de que ya no es un chaval y la jubilación está, como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Con los años que ha cotizado a la Seguridad Social, ¿qué pensión le correspondería? ¿Y si quisiera jubilarse antes, en cuánto se reduciría ese importe? ¿Con esa pensión tendría suficiente para mantener el nivel de vida actual? ¿Tendría suficiente para comer, viajar, dedicar una parte de sus ingresos a sus nietos, que ya empiezan a crecer? ¿Vale la pena invertir en un plan de pensiones? ¿Cómo funciona un plan de pensiones?

Cómo se calcula una pensión

Lo primero que necesita saber Juan para calcular la pensión que le correspondería es su informe de vida laboral y sus bases de cotización, que la Seguridad Social envía una vez al año a todos los trabajadores. Con esta información puede hacer un cálculo de la pensión de jubilación en la Sede Electrónica de la Seguridad Social. Otras entidades como Fundación MAPFRE también ofrecen programas de ayuda para ese cálculo.

Si Juan ha cotizado durante los últimos quince años por la base máxima o la base mínima, el programa habrá incorporado estas bases automáticamente y le facilitará la base reguladora de la pensión, que va actualizándose. El programa también le proporcionará el porcentaje aplicable a la base reguladora, en función de la edad legal de jubilación y del período de cotización justificado. Si el resultado obtenido por Juan no llega a sus expectativas, es cuando deberá pensar en complementar la pensión pública con algún plan de pensiones.

Entidades como Fundación MAPFRE ofrecen programas de ayuda para calcular la pensión

Qué es un plan de pensiones y cómo funciona

Es un sistema de ahorro privado que sirve de complemento a las pensiones públicas que los trabajadores generan por sus cotizaciones a la Seguridad Social.

Los planes van recogiendo las aportaciones de la persona, que podrá hacer hasta que se jubile con total flexibilidad. Llegada la jubilación, puede cobrar un complemento a su pensión, ya sea en forma de pago único o como pagos periódicos. El contratante siempre podrá recuperar su dinero si lo necesita por determinados acontecimientos de gravedad, como el paro de larga duración. Si muere antes de la fecha de cobro, el beneficiario designado sería su perceptor.

Los planes de pensiones tienen que estar adscritos a un fondo de pensiones. Así, un fondo de pensiones es un patrimonio independiente en el que se acumulan las aportaciones de las personas que hayan contratado un plan de pensiones, denominadas partícipes. Esto significa que si la empresa que está gestionando un fondo de pensiones quiebra, las personas tendrían garantizado el valor de sus inversiones.

Los fondos de pensiones pueden invertir en renta fija (para los conservadores), variable (para los que buscan máxima rentabilidad a largo plazo) o mixta (diversifican la inversión para conseguir una rentabilidad superior a la renta fija a medio-largo plazo). Los planes de pensiones suponen, además, un ahorro fiscal: el importe de las aportaciones es deducible en la base imponible del IRPF anual.

El momento de la decisión: ¿qué beneficios tienen los planes de pensiones?

Juan debe tener en cuenta que su futura pensión puede reducirse por varios motivos: el número de años cotizados necesarios, que, por ejemplo, en 2017 superará en tres años y medio lo exigido en 2012; la edad a la que se accede a la jubilación anticipada, y por el factor de sostenibilidad, la corrección que se aplica a la pensión en función de la esperanza de vida de la población -a más esperanza de vida, menos pensión por cabeza-.

Se calcula que en 2031 el 25,5% de la población será mayor de 65 años, y en 2066 ese porcentaje alcanzará el 34,4%. Otro factor a tener en cuenta es la no revalorización de las pensiones, que desde 2014 no crecen según el IPC.

La pensión prevista puede reducirse por varios motivos, como la exigencia de años cotizados o la edad de jubilación anticipada

¿Es necesario contratar un plan de pensiones? Es la pregunta recurrente de todos los que, como Juan, tienen la inquietud de informarse sobre su jubilación. Aunque los planes de pensiones no pueden asegurar por ley una determinada rentabilidad a su vencimiento, sí que tienen una serie de ventajas, como que son un instrumento de ahorro muy flexible, porque se pueden hacer las aportaciones que se quiera y cuando se quiera, solo con las limitaciones legales existentes.

Los planes de pensiones son un instrumento de ahorro para los casos de retiro, fallecimiento, paro de larga duración o enfermedad grave. El dinero que se aporta al plan se invierte en distintos mercados. Para los inversores más arriesgados, existen los planes basados en la renta variable, que dan una rentabilidad a medio-largo plazo a un riesgo algo más alto. Para los más conservadores, hay otros planes específicos, como los que invierten solo en renta fija.

Se estima que la edad idónea para empezar a invertir en estos planes es de 34,4 años, aunque la mayoría empieza a hacerlo de ocho a diez años después. Otro de los beneficios garantizados de los planes de pensiones son las deducciones fiscales que tienen. Con los planes pasa igual que con el resto de aportes que se hacen en los distintos sistemas de previsión social, que se pueden deducir del IRPF con límites absolutos y en función del volumen de los rendimientos de trabajo y/o actividades económicas. El límite de las aportaciones es de 8.000€, mientras que el límite de reducción es el 30% de los rendimientos.

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Cómo tributan los planes de pensiones

Las ventajas fiscales de los planes de pensiones son una de las razones que motivan a la mayoría de personas jóvenes a contratarlos. Las aportaciones que se hagan a un plan de pensiones se reducirán cada año de manera íntegra de la base imponible general del IRPF, y se sumarán al resto de aportaciones que se hagan, como a las Mutualidades de Previsión Social, a los Planes de Previsión Asegurados, etc. hasta llegar al límite fiscal. En los cinco ejercicios siguientes se podrán reducir las aportaciones que no se pudieron tener en cuenta por superar el límite.

Por otra parte, los derechos consolidados de los Planes de Pensiones están exentos de tributación en el Impuesto sobre el Patrimonio. En caso de fallecimiento del titular, las prestaciones recibidas por el beneficiario tributan como rendimientos del trabajo y no en el Impuesto de Sucesiones.

Planes de pensiones de renta fija

Los planes se diferencian por los mercados en los que se invierten las aportaciones, que implican una rentabilidad y un riesgo distintos según las características de cada uno. Antes de contratar un plan de pensiones de renta fija, hay que tener en cuenta que su nombre puede llevar a equívocos: al contrario de lo que pueda dar a entender, su rentabilidad no es fija, sino variable.

En este contexto, la palabra “fija” significa que se efectúan préstamos a estados, organismos públicos o empresas privadas a un plazo fijo a cambio de un interés, que depende del plazo y la solvencia de cada ente. Por eso es básico saber dónde se invierte y a qué plazos para conocer el riesgo a asumir y las rentabilidades que se obtendrán. Por ejemplo, en los planes de Renta Fija a corto plazo, la duración media de la cartera no superará los dos años: las inversiones se harán en letras del tesoro o pagarés de empresas y la rentabilidad será menor que la de los planes de renta fija a largo plazo.

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El plan de Juan

Los planes de Renta Fija mixta reservan un 30% como máximo a la inversión en renta variable y, por tanto, se aumenta la rentabilidad controlando el riesgo. En el caso de los planes de renta variable mixta se invertirá entre un 30% y un 75% en mercados de renta variable.

Un Plan de Pensiones de Renta Fija permite traspasar las inversiones en función de lo que interese más en cada momento según los mercados. Como el riesgo en este tipo de planes es menor a cambio de recibir unos intereses también menores, se aconsejan para personas a partir de los 55 años, como nuestro protagonista, ya que a edades más jóvenes hay más tendencia a asumir mayores riesgos.

Planes de pensiones asegurados

Los PPA son otra modalidad de planes cuyo objetivo es constituir un capital de forma totalmente segura, especialmente diseñado para las personas más conservadoras o con edad cercana a la jubilación que no desean asumir ningún riesgo con su ahorro. Comparten muchas características y las mismas ventajas fiscales que los Planes de Pensiones, pero los PPA deben garantizar por ley una rentabilidad concreta al vencimiento.

En los PPA, la prestación que se recibe en el momento de la jubilación es el capital garantizado más otro adicional procedente de la participación en beneficios; el interés que se aplica será constante durante toda la duración del seguro; las cuantías aportadas anualmente a un PPA no pueden superar el límite establecido por la ley, de 8.000 euros, y también es posible disponer del ahorro acumulado de manera anticipada sin haber llegado a la jubilación, siempre que se dé alguno de los supuestos contemplados por ley.

En este vídeo puedes conocer más de talles de ambos productos, y si quieres ampliar información, Fundación MAPFRE la pone a tu disposición en su web Seguros y Pensiones para Todos.

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