Los 15.601 días del Puente Aéreo

Fue un primero de noviembre de 1974. Seis meses después de que la Subsecretaría de Aviación Civil aprobase el proyecto llamado “Servicios especiales Madrid-Barcelona y viceversa”, el célebre puente aéreo, todo un símbolo de la aviación en España, se puso en marcha.

Denominar a un servicio aéreo como puente era algo nuevo, pues se acuñó originalmente cuando el oeste de Berlín quedó bloqueado por la Unión Soviética durante 11 meses entre 1948 y 1949. Para abastecer a la población y evitar su aislamiento se estableció un excepcional servicio de transporte con aviones estadounidenses y de los países aliados que llevaban todo tipo de productos, llegándose a operar hasta 900 vuelos diarios. Estos aterrizaban en Berlin-Tempelhof, descargaban y de nuevo volvían a por más combustible, comida o bienes de consumo para los Berlineses occidentales, que sorteaban así la presión de la URSS.

Un billete costaba menos de 2.000 pesetas en 1974

A mediados de los años 70, la línea entre Barcelona y Madrid, que fue la primera que operó Iberia llevaba prácticamente medio siglo en marcha y por entonces ya se había convertido en una de las rutas mas importantes de Europa, con cerca de 900.000 pasajeros anuales, la mayor parte de estos por motivos de negocios que iban y regresaban de una ciudad a otra el mismo día, algo que saturaba los vuelos con reserva.

Así que inspirados en los servicios desde Nueva York a Washington o Boston y desde Rio de Janeiro a Sao Paulo y Brasilia introdujo un sistema absolutamente nuevo en Europa: el pasajero podía comprar su billete y salir en el primer avión disponible y sin reserva de asiento, un concepto al que enseguida se bautizó como “llegar y volar”.

Iberia bautizó así a uno de sus aviones del Puente Aéreo Iberia bautizó así a uno de sus aviones del Puente Aéreo (LVD)

El servicio quiso diferenciarse de cualquier otro vuelo nacional o europeo y tanto en El Prat como en Barajas Iberia construyó dos edificios específicos para el puente aéreo facilitando tanto llegadas y salidas de los pasajeros, pues los aviones que cubrían el servicio quedaban aparcados justo delante de ambas terminales y en la mayor parte de los casos se embarcaba y desembarcaba a pie, aligerando las escalas. De hecho, si el avión estaba lleno no tenía que esperar más, se daba por despachado y salia incluso antes de la hora teórica programada.

Los primeros vuelos se realizaron el 1 de noviembre de 1974 y costaban 1.971 pesetas, unos 11 euros, aunque corrigiendo la inflación de estos últimos años, estos billetes abiertos vendrían a ser unos 160 euros en la actualidad. Tres días más tarde, el 4 de noviembre, se realizó la inauguración oficial del servicio con 13 vuelos diarios en régimen de puente aéreo, más un numero similar que seguían funcionando con reserva cerrada.

Durante casi 20 años Iberia operó en solitario este servicio pues gozó del monopolio en vuelos nacionales hasta 1993, cosa que implicó que incluso durante los juegos olímpicos de 1992 todos los pasajeros que se movieron en avión entre las capitales de España y Catalunya volaron obligatoriamente con Iberia.

Cartel promocional del décimo aniversario del servicio Cartel promocional del décimo aniversario del servicio (LVD)

Con la apertura a otras compañías, el corredor Barcelona-Madrid también tuvo otros operadores y curiosamente la primera opción no fue española sino escandinava, ya que SAS, la aerolínea de Noruega, Dinamarca y Suecia aprovechó su vuelo Estocolmo-Barcelona para comercializar luego la pata Barcelona-Madrid a un precio muy competitivo y aunque solo fuera una vez al día, Scandinavian Airlines System rompió el monopolio. Luego se añadieron Air Europa y Spanair, siendo la segunda la que ofreció en número de frecuencias un servicio al que podría denominarse “competencia”.

Aun así, los medios con los que contaba Iberia siempre fueron infinitamente mas grandes para cubrir este servicio y a principios de la década de los 2000 se llegaban a ofrecer unos 90 vuelos diarios de media en días laborables, esto es, 45 por sentido, lo que implicaba que en algunas horas del día los despegues se realizaban incluso cada cuarto de hora.

Desde los primeros tiempos, el avión-tipo que volaba el servicio era el Boeing 727, el trimotor con los reactores en la cola que fue la columna vertebral de Iberia durante un cuarto de siglo hasta ser sustituido luego por los Boeing 757. Uno de estos aviones se bautizó como “Puente Aéreo Madrid-Barcelona”, nombre que por el lado contrario era “Pont Aeri Barcelona-Madrid” y tuvo como padrinos a los alcaldes Clos y Álvarez del Manzano. Curiosamente ese avión sigue volando habitualmente a Barcelona, aunque ahora lo hace con una compañía rusa: Royal Flight, pues Iberia acabó homogeneizando toda su flota a los modelos de Airbus.

Iberia bautizo como ‘Puente Aéreo Madrid-Barcelona’ uno de los aviones

Antes de eso, cuando la flota era más variada, el puente aéreo llegó a volarse con cualquier tipo de avión en función de la demanda. Así, cuando existían grandes afluencias de pasaje por algún evento especial en cualquiera de las dos ciudades, el jefe de la unidad de puente aéreo sabia si podía disponer de algún modelo de avión más grande para cubrir la demanda y no era raro que si un Boeing 747 jumbo o un DC-10 tenían varias horas sin vuelos en Barajas, se activase una tripulación de guardia para realizar vuelos de ida y vuelta pudiendo aliviar un pico de demanda.

El martes se cumplieron 15.600 días del inicio de este servicio que llegó a ser el de mayor oferta del mundo, superando los que entonces también eran los ejes aéreos mejor conectados del mundo como Tokio-Osaka, Roma-Milán o Londres-Amsterdam. El puente aéreo fue todo un símbolo del intercambio comercial y político entre ambas ciudades y su nombre trascendió más allá de lo puramente aeronáutico: era un auténtico nexo de unión entre ciudades que por carretera o ferrocarril seguían estando muy lejos.

La Terminal C fue el centro de la actividad hasta la creación de la T1 La Terminal C fue el centro de la actividad hasta la creación de la T1 (Javier Ortega Figueiral)

Incluso en 1981 Pedro Masó dirigió una película, con guión del mismo Masó junto a Rafael Azcona titulada “Puente Aéreo” filmada a bordo de los aviones, aeropuertos de ambas ciudades y algunos lugares no aeronáuticos como clubs de alterne en una historia protagonizada por Esperanza Roy, José Luis López Vázquez, Joan Borràs o el inevitable y eterno secundario Agustín González.

Todo eso ya había quedado atrás, muy atrás, cuando entró en funcionamiento el servicio de tren de alta velocidad AVE entre Barcelona y Madrid un 20 de febrero de 2008, once años después del inicio de unas obras que se retrasaron más de lo imaginado, aunque desde entonces al transporte aéreo entre las dos ciudades se le unió un gran competidor que durante estos últimos tiempos ha ido arañando una importante cuota de mercado, aunque el avión ha seguido resistiendo y llega a darse el caso de que muchos pasajeros combinan ambos medios en viajes de ida y regreso el mismo día.

Así anunciaba Iberia el novedoso servio que empezaría a ofrecer a finales de 1974 Así anunciaba Iberia el novedoso servio que empezaría a ofrecer a finales de 1974 (LVD)

Este miércoles se cumplen 15.601 días de puente aéreo y será el primer día en que Iberia comparta este servicio de billetes abiertos con otra compañía: Vueling. Ambas pertenecen al mismo grupo empresarial: International Airlines Group, que también tiene bajo su paraguas a Aer Lingus y British Airways. Con la incorporación de Vueling a este servicio, IAG quiere volver a reforzar esta histórica ruta aérea, frente a las otras alternativas de transporte.

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