Los embalses están vacíos y esto afecta a tu bolsillo

La sequía se agrava. Hace años que los periódicos anuncian el principio de una nueva temporada de escasez de agua. Una, tras otra. Se van encadenando. Desde el año 2015 las cuencas del río Duero, Júcar y Segura -ambos situados en el sureste de la península- sufren una sequía prolongada. Y el trasvase del Tajo está paralizado desde el pasado mes de mayo.

Ahora, además, los embalses de España vuelven a estar vacíos. Tanto, que desde hace una década no se registraba una cifra tan baja. El agua de los pantanos representa menos del 40% de su capacidad real. Desde mediados de junio el nivel no ha dejado de descender. Pero todavía hay más: la tendencia es que el porcentaje siga cayendo en picado. Al menos durante el mes de octubre.

La situación viene de lejos. El verano no ha sido especialmente seco. De hecho, el mes de agosto se cerró con un 25% más de precipitaciones respecto al año anterior, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Pero estas lluvias no fueron suficientes para paliar el descenso de las precipitaciones del año hidrológico completo, que va desde el 1 de octubre de 2016 hasta septiembre de 2017, y que se sitúa un 13% por debajo de su valor normal.

Las consecuencias económicas de la escasez de agua no se hacen esperar. De entrada, que los embalses estén vacíos significa un descenso en la producción de energía hidráulica, una de las más baratas de obtener. Esto obliga a utilizar otras fuentes de energía que son más costosas y , por lo tanto, se encarece el recibo de la luz.

El estado de los embalses provoca que haya un descenso de la producción de energía hidráulica

Los efectos, sin embargo, no se ciñen sólo al abastecimiento energético. La falta de agua también implica restricciones en los regadíos de medio país. Esta semana la ministra de Agricultura y Pesca, Isabel García Tejerina, ya avanzó que la sequía costaría a las arcas del estado más de 224 millones de euros en concepto de indemnizaciones para los cultivos de cereales y legumbres. De momento, el foco está puesto en las cuencas del Júcar, Segura – cuyos pantanos se encuentran al 26% y el 14,3%, respectivamente- donde el Gobierno ya ha invertido 43 millones de euros.

El Ejecutivo no descarta tampoco restricciones para el consumo humano. De entrada, ya se han dado cortes puntuales en algunos municipios de La Rioja, Málaga, León, Badajoz y Cáceres. Pero pueden hacerse más regulares mientras la situación se mantenga. Y se mantendrá. Al menos durante el mes de octubre. Los pronósticos de la AEMET son más esperanzadores para los meses de noviembre y diciembre, donde se espera que la lluvia vuelva llenar los pantanos.

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