Los empresarios apuestan por las elecciones y temen más inestabilidad

Notable preocupación en el mundo empresarial catalán tras los últimos acontecimientos políticos. Hasta el pasado viernes, las cúpulas empresariales rogaban que no se produjera ni la declaración unilateral de independencia (DUI) en el Parlament ni la aplicación del artículo 155 de la Constitución por el Gobierno de Mariano Rajoy. La apuesta era celebrar elecciones autonómicas; pero convocadas por el presidente de la Generalitat, no por el Gobierno del Estado.

Aunque la convocatoria de Rajoy fue recibida con más alivio que preocupación, la comparecencia ayer de Carles Puigdemont, sin despejar las incógnitas sobre su respuesta a la destitución aprobada la víspera por el Gobierno central, encendió las alarmas empresariales. “La persistencia de una opción por la doble legalidad y la constatación de que Puigdemont mantiene su hoja de ruta nos preocupan mucho”, declaró ayer a este diario el presidente de una relevante organización empresarial.

“Está todo fiado a una campaña de Navidad que coincidirá con la electoral”

El masivo traslado de sedes empresariales y bancarias ya había puesto de manifiesto, en diferentes grados y por diferentes causas, un amplio rechazo a la inseguridad que implicaba la DUI. Pero los empresarios también habían advertido en las últimas semanas, el último el Cercle d’Economia que preside Juan José Brugera, antes la Cambra de Barcelona, dirigida por Miquel Valls, que la intervención de la Generalitat por el Estado al amparo del artículo 155 podía generar un clima de protesta social prolongada, contraproducente para la actividad económica.

En cualquier caso, al final habrá comicios el 21 de diciembre, pero simultánemente con los otros dos escenarios indeseados por los agentes económicos. Ayer a primera hora, tras la extrema inquietud de los pasados días, en los cuarteles generales de los lobbies económicos se detectaba un cierto alivio contenido; las elecciones del 155 son a ojos de los empresarios un “mal menor”. Un optimismo que se vio revertido después con la intervención de Puigdemont.

Las cúpulas empresariales consideran que los próximos comicios serán lo más parecido a un referéndum legal en el que los catalanes expresarán su opinión sobre las futuras relaciones de Catalunya con España. Además, al ser en un día laborable, con altas posibilidades de alcanzar un porcentaje de participación de altura histórica.

La cita del 21-D alivió a los centros económicos; las palabras de Puigdemont alarmaron

Y los empresarios piensan contribuir a ello dando todas las facilidades posibles a sus empleados para que acudan a votar, pese a que están ya resignados a acudir a las urnas sin representación política orgánica. Consideran al PDECat alejado de sus posiciones clásicas próximas al empresariado, y de la extinta Unió Democràtica de Catalunya ya no queda ni el recuerdo. La distancia incluye también al último Govern de la Generalitat, “respecto al que hemos perdido toda la confianza”, señala un dirigente empresarial. Algunos también esperan que el voto refleje las tensiones económicas de las pasadas semanas, las referidas a las fugas de empresas y también las colas para retirar depósitos bancarios.

Los reproches a los líderes políticos seguían emitiéndose también ayer desde el empresariado refractario a las tesis independentistas, actualmente mayoritario aunque sin alcanzar la unanimidad. Hacia los dos gobiernos, aunque al calor de los últimos acontecimientos se tiende a destacar que la indecisión de Carles Puigdemont ha entregado toda la iniciativa política al Gobierno central. “Rajoy está ejecutando lo que casi se había pactado con Puigdemont en la mañana del jueves con la mediación del presidente de PNV, Iñigo Urkullu”, señalan en ámbitos empresariales de responsabilidad.

En términos estrictamente económicos, el balance es “completamente negativo”, señalaban ayer desde fuentes cercanas a organizaciones diversas, desde la Cambra de Barcelona hasta ­Foment del Treball. “La inestabilidad continúa, la mayoría de las 1.700 empresas que han marchado no volverán, el turismo está al ralentí y ahora está todo fiado a una campaña de Navidad que se celebrará coincidiendo con la electoral, lo que no es necesariamente bueno para las ventas y el consumo. Salvar el año próximo será una tarea complicada”, re­sumían desde el centro de ope­raciones de una organización ­empresarial.

Ahora, la preocupación fundamental que aseguran tener los dirigentes empresariales es la reconstrucción de la economía catalana, desmontada tras la salida masiva de empresas, y engancharse de nuevo a la recuperación económica, antes de que el Banco Central Europeo (BCE) suba de nuevo los tipos de interés.

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