Los extranjeros toman el relevo a la banca en bolsa

La crisis financiera del 2007 ha expulsado prácticamente a los bancos del capital de las empresas cotizadas de la bolsa española y su espacio ha sido ocupado por los inversores extranjeros, según un informe de Bolsas y Mercados Españoles (BME) publicado ayer. La salida de las ­entidades financieras –además de estar ocasionada por los ingentes saneamientos derivados del pinchazo de la burbuja inmobiliaria– está directamente relacionada con los cambios regulatorios, en especial con las mayores exigencias de capital, que penalizan las participaciones en empresas cotizadas. En este contexto, los bancos han pasado de controlar el 9,4% de las acciones de las empresas españolas en el 2007, justo antes del gran desplome, a solamente el 3% en diciembre del 2016, el punto en el que se detiene el estudio de BME.

Esta retirada casi total de la banca española, que previsi­blemente se acelerará este año, ha sido ocupada por los tenedores extranjeros. En el mismo ­periodo citado, los inversores foráneos han ganado los casi 6,5 puntos que dejan los bancos y han pasado del 36,8% al 43,1% de las empresas de la bolsa en diez años. Se trata del récord histórico. En un contexto de abundante liquidez mundial, de nula rentabilidad del ahorro y de recuperación de la economía española, las compañías cotizadas han sido vistas como un buen destino para el capital. Desde el punto de vista del análisis técnico, el Ibex lleva mucho tiempo estando más barato que otros mercados financieros y que Estados Unidos y Japón.

Las empresas y las familias mantienen una participación del 43% en las empresas que cotizan en bolsa

Por lo que respecta a las familias, que en los últimos años han preferido el inmobiliario tras años de duro desendeudamiento, tienen ahora el 23,4% de la bolsa en sus manos, tres puntos más que en el 2007, pero tres menos que hace solo dos años. El mayor peso de las economías domésticas parece momentáneo, como el de las administraciones públicas, afectado por la nacionalización de Bankia, donde el Estado tiene el 67% del capital. Si no ocurre nada extra­ordinario a corto plazo, este accionista circunstancial volverá dentro de un par de años a acercarse al 0% en el que ya estaba en el 2007.

Lo que, en cambio, no tiene visos de aumentar demasiado es el protagonismo de las empresas no financieras, cada vez más alejadas de posiciones fuertes en el mercado de valores. Las empresas llegaron a máximos de poder sobre las compañías cotizadas en el 2007, al calor de la burbuja de la década anterior que llevó a los máximos de los 16.000 puntos del Ibex en noviembre de ese año. En ese momento, rozaron el 26% del capital de las cotizadas, mientras que ahora apenas llegan a contar con el 20% de las acciones.

El informe de BME, en cualquier caso, permite ver la transformación de los últimos 25 años. En 1992, los no residentes eran propietarios de solo el 30% de la bolsa, los bancos y las cajas superaban el 15% y las administraciones públicas –con el Estado al frente– tenían otro 16%. La bolsa está ahora más “privatizada”, casi no es bancaria y su accionista es más internacional.

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