Los fondos de capital apuntan a un año récord de inversión en España

Los fondos de capital riesgo vuelven a estar totalmente on fire, disparados, en racha. Nada se les resiste. En las últimas semanas se ha cerrado la venta de Mémora a Ontario Teachers’ por 500 millones de euros, prácticamente la misma cifra que acababa de pagar, sólo unos días antes, BC Partners por Pronovias. Con compraventas como las citadas, y muchas otras más, el año apunta a excepcional para el sector. Los datos disponibles ya son buenísimos.

Hasta junio, los fondos de capital han invertido 3.046 millones de euros en España en casi 300 operaciones, según datos de Ascri, la asociación del sector. “En inversión, ya estamos en niveles precrisis, del 2006, pero lo mejor puede estar por llegar”, asegura Juan Luis Ramírez, presidente de Ascri y socio fundador de Portobello, uno de los fondos más activos en el llamado middle market, el segmento medio del mercado. “Julio va muy bien y, si nada se tuerce, podemos cerrar el 2017 en el entorno de los 6.000 millones”, añade Ramírez. A efectos comparativos, el 2016 acabó con 3.600 millones invertidos, el mejor ejercicio desde el pico histórico, alcanzado en el lejano 2007, con sus 4.425 millones.

Las gestoras de los fondos internacionales quieren diversificar y apuestan por España

Los protagonistas de esta nueva explosión del capital riesgo explican que las cifras se deben, en gran medida, a que todo les va de cara. “La gente está muy animada, hay confianza, el consumo tira y eso da alas a los compradores”, resume Oriol Pinya, socio de Abac Capital. En efecto, el crecimiento de España es el doble que el de la eurozona, hay una razonable estabilidad política y –según varios de los fondos consultados– la reforma laboral ha mejorado la competitividad de las empresas, que exportan más y ganan más dinero. Son atractivas.

“Llevamos dos años y medio con el viento de cola en el que los inversores se han dado cuenta de lo que está pasando aquí y eso se ha traducido en una entrada de liquidez muy importante de dinero del exterior”, apunta Lluís Seguí, socio director de Miura Private Equity. Desde el lado de la oferta, hay muchísimos fondos locales e internacionales con los bolsillos llenos de dinero y acceso a la financiación bancaria buscando operaciones. En cada proceso organizado para vender una empresa o dar entrada a un inversor en el capital hay bofetadas –casi literalmente– para llevarse el gato al agua.

Y el ritmo no hace más que aumentar, con algunas derivadas peligrosas. Por ejemplo, los multiplicadores del beneficio bruto (ebitda) que se aceptan para cerrar las operaciones. Hay compraventas por más de 10 y hasta 12 veces el ebitda. “Es verdad, los precios están bastante disparados y eso implica que, si todo va bien, será fantástico; pero si no, llegarán los problemas”, avisa Borja Arteaga, socio de PJT Partners, que ha participado en compraventas como las de Iberchem, SAR o Panrico.

Las operaciones están mejor estructuradas, pero se vuelven a pagar precios muy elevados

Los bancos ayudan con la financiación, aunque con tipos más altos y menor riesgo financiero. Han aprendido de los errores. “Esto no es el 2006 –comenta el director de una gestora de fondos–, cuando te pedían poco capital y te financiaban 4,5 veces el ebitda. Ahora, como mucho, llegan a 3,5 veces”. Ahora, donde la banca no traga, aparecen otros, como los fondos de deuda que financian las operaciones asumiendo mayores riesgos y cobrando altos tipos por ello.

El proceso de normalización monetaria emprendido por el Banco Central Europeo (BCE) no alterará el panorama. Se esperan dos o tres años buenos aún para el capital riesgo. Para lograrlo, será clave aumentar la capacidad de inversión, que es el dinero disponible para operaciones en España. Ahora está en los 5.000 millones. “Sería bueno doblarlo y en eso estamos, ya que las gestoras están levantando más dinero”, dicen en Ascri.

El dinero fluye y fluye. Los inversores de los fondos locales son cada vez más internacionales. Y, en paralelo, las gestoras extranjeras siguen estando muy positivas con España. “Hay muchos fondos que tienen como exigencia la diversificación y no pueden no estar en España”, corrobora Javier Menor, socio de Baker McKenzie. El sector está de dulce y no hay nada malo en ello, aunque, si se echa la vista atrás, da miedo: muchas grandes operaciones de finales de la década anterior resultaron ruinosas. Ahora, aseguran todos, es distinto, hay mucha más experiencia y más precaución. Seguro, pero la música suena a todo trapo…

Vuelven las grandes operaciones

Ascri los llama los mega-deals y son eso, grandes operaciones, capaces por sí solas de dar un buen estirón a las cifras del sector. En la segunda mitad del año pasado, hubo seis y en la primera del 2017 se registraron ocho, entre las que se encontraron CLH, Allfunds, Acceltya, Vitalia Home, Nace y Pachá. La tendencia, confirmada en las primeras semanas de julio, parece que viene para quedarse. Las operaciones de más de 100 millones de euros de valor de compañía se realizan, además, con múltiplos más elevados. “Esto es así porque, desde el punto de vista del inversor, estas empresas están en el mercado europeo, donde se pagan precios más altos por las empresas”, explica Juan Luis Ramírez, de Ascri.

El middle market, en cambio, es un segmento más local, donde existen muchas más opciones de inversión y el vendedor puede forzar menos el precio. Luis Seguí, de Miura, da otra clave: la estrategia de la gestora de fondos. “Si inviertes a corto plazo, puedes pagar más, porque hay visibilidad para algunos años buenos; pero si vas a largo, entonces tienes que ajustar más”. Geográficamente, persisten algunas diferencias importantes. Así lo asegura Oriol Pinya, de Abac: “Aquí los precios se han disparado, es verdad, pero todavía están por debajo de los que se pagan en el norte de Europa”.

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