Los instrumentos de supervisión en la crisis fueron insuficientes, según el Banco de España

El informe del Banco de España destinado a diseccionar qué ocurrió durante la Gran Recesión, publicado este viernes, concluye que los instrumentos de supervisión se demostraron “insuficientes”. En un análisis de más de 250 páginas, el organismo que dirige Luis María Linde, repasa la situación entre el 2000, con la gestación de la burbuja inmobiliaria, y el 2014, cuando buena parte de sus competencias pasan a instancias a las instituciones europeas.

A pesar de que Linde dio a entender en su día que este informe recogería los “errores” e “insuficiencias” cometidas durante el proceso de reestructuración bancario, las referencias a la autocrítica son muy escasas. No se trata de “acusar a nadie ni de exculpar a nadie”, defienden fuentes del Banco de España.

No se trata de “acusar a nadie ni de exculpar a nadie”, recoge el informe

El pasado mes de febrero Linde decidió encargar la redacción de este informe, que ha coordinado el consejero del Banco de España Fernando Eguidazu, justo cuando la institución se enfrentaba a la polvareda debida a la imputación de parte de su anterior cúpula, incluyendo al exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por a la salida a Bolsa de Bankia.

La estructura del análisis se ciñe a un criterio descriptivo sobre el contexto macroeconómico de cada momento, la situación del sector bancario, las medidas legales que se fueron adoptando y la intervención del propio organismo supervisor. El documento señala que las insuficiencias en las herramientas de control del sistema financiero evidenciaron vulnerabilidades como el elevado crecimiento del crédito al sector privado, su concentración en el ladrillo y la dependencia de la financiación mayorista. También hacen alusión a la influencia negativa de una arquitectura de la zona euro “incompleta”.

Lastrados por una zona euro “incompleta”

De forma implícita, al hacer referencia a las modificaciones normativas implantadas, reconocen que fue necesario introducir mayores requerimientos a las entidades financieras (ratios de capital, colchones anticíclicos…) y nuevas herramientas para la identificación temprana de los riesgos financieros.

El análisis señala que el sistema bancario en España “resistió razonablemente” los primeros compases de la crisis financiera generada a mediados del 2007, pero que ya en el 2009 se enfrentaron a problemas de solvencia, cuando el crédito se secó drásticamente. Y cómo la crisis del euro mandó al traste a finales del 2010 principios del 2011 las previsiones de mínimo crecimiento.

Hasta finales de 2015 las ayudas superan los 60.000 millones de euros

También reseña el proceso de fusión de las cajas, que han pasado de 45 a 10 (incluidos ocho entidades que hoy en día son bancos). El caso de Bankia, que ha llevado al banquillo entre otros al ex vicepresidente económico y expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, además de poner en cuestión la actuación del supervisor, se repasa de manera esquemática. Fuentes del Banco de España lo atribuyen a que se trata de un caso que sigue “sub judice”.

A lo largo del documento, defienden la utilización de ayudas públicas para evitar que la liquidación de las cajas de ahorro fallidas supusiera un mayor coste para los contribuyentes y afectara a la estabilidad del resto del sistema. Así, destacan que las provisiones de todas las entidades financieras durante la crisis alcanzaron los 300.000 millones de euros y que la inyección de ayuda hasta finales del 2015 superó los 60.000 millones de euros.

Desde el Banco de España esperan que este informe sirva de base para el debate que se abrirá con la comisión parlamentaria sobre la crisis, que empezó a rodar hace unos días.

El caso de Bankia se repasa de manera esquemática

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