Los inversores, pendientes de que vuelva a repetirse la inestabilidad

El traslado de las sedes de cinco de las seis compañías catalanas del Ibex atemperó las caídas en bolsa los últimos días. Pero la evolución de la política esta semana podrían devolver la inestabilidad a los mercados, por lo que los inversores analizan con lupa lo que suceda hoy y sobre todo el jueves en relación con la respuesta que el president Carles Puigdemont dé al requerimiento del Gobierno de Mariano Rajoy.

Desde el referéndum del 1-O el Ibex ha perdido un 1,2% frente a las subidas del 1,3% de Frankfurt y del 0,4% de París. De los grandes valores que tenían su sede en Catalunya hasta la semana pasada, los que más cayeron en el mes fueron Banc Sabadell (-5,1%), CaixaBank (-4,7%) y Catalana Occidente (-3,1%). Como se aprecia en el gráfico, los mínimos de cotización de este periodo se registraron el miércoles 4, justo antes del día en que comunicaron el cambio de sede.

Jaume Puig, director de GVC Gaesco Gestión, dice que la evolución del mercado dependerá más de lo que pase en la Audiencia Nacional que lo que diga Puigdemont, pues habrá que esperar al jueves. “Más que caídas en la bolsa española la situación es de lucre cesante ya que no se puede beneficiar de las subidas de otros mercados europeos”, dice Puig.

El día después del referéndum del 1-O, el Ibex cayó un 1,21%, por lo que apenas tuvo un efecto sobre los inversores. Distinto fue en las grandes cotizadas catalanas, que llegaron a caer más de un 4,5% en el caso de los bancos. Quizá parte del descenso de los valores bancarios vino del lado de inversores internacionales asustados ante las imágenes de la violencia policial del 1-O que deshicieron posiciones. Otros expertos creen que las caídas de los bancos fueron un reflejo del miedo a que algún movimiento por parte de la Generalitat dejara fuera del euro y del paraguas del BCE los bancos catalanes.

Lo que pase esta semana en la bolsa no es un tema menor, ya que acaba afectando a la economía tradicional y sobre todo a las decisiones que se toman. El director de economía de la patronal Foment del Treball, Salvador Guillermo, explica que la “vía de agua que se ha abierto en la estructura de la economía catalana nace de las cotizadas porque la evolución bursátil es un indicador adelantado del sentimiento del mercado”.

En paralelo, Jaume Puig explica que en los próximos días comenzará la temporada de presentación de resultados de los tres primeros trimestres del año que se esperan que sean “muy bueno”. Precisamente en esa presentación de resultados de las grandes cotizadas catalanas se visualizará su salida de Catalunya. El Banc Sabadell tiene previsto celebrar una rueda de prensa en Madrid a finales de la semana que viene para dar a conocer sus resultados trimestrales, según fuentes consultadas. CaixaBank, por su parte, lo está estudiando pero todo parece indicar a día de hoy que seguirá los pasos del Sabadell. En ambos casos, esa posibilidad sería un importante cambio porque desde que cotizan en la bolsa siempre han presentado los resultados cada tres meses desde Barcelona.

La otras empresas del Ibex que han cambiado de sede y a los que los inversores vigilarán especialmente son Gas Natural Fenosa, Abertis, Cellnex y Colonial. Del mercado continuo, además de Catalana, han traslado su sede Applus, Service Point, Edreams Odigeo, Dogi y Oryzon.

Cláusulas antiindependencia en contratos de arras

La crisis que se vive en Catalunya con la posibilidad de que el Govern lleve a cabo una declaración unilateral de independencia ha provocado que algunas inmobiliarias ofrezcan a su clientes una “cláusula antiindependencia”. Según fuentes del sector, esa cláusula se introduce en los contratos de arras que firman los inversores internacionales para la compra de un inmueble, de tal manera que si finalmente Catalunya fuera un estado independiente quedaría sin efecto el contrato firmado de compra de un piso. Un contrato de arras es un documento privado entre dos personas, por el cual uno se compromete a comprar un activo inmobiliario a un precio fijado en un periodo corto de tiempo y para que conste el comprador da una paga y señal al vendedor. Si finalmente el comprador no adquiere el inmueble, el comprador pierde las arras dadas. Si es al revés, el comprador debe devolver al vendedor las arras dadas más una cantidad equivalente en concepto de penalización. Con la cláusula antiindependencia, el comprador puede romper unilateralmente el acuerdo de compra de la propiedad y recuperar íntegramente las arras dadas sin penalización alguna. De esta manera, el comprador evita comprar un activo fuera de España y el riesgo de que una posible independencia hunda los precios de los inmuebles.

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