Los sindicalistas hincan los codos

La imperiosa necesidad de los sindicatos por recuperar su protagonismo en un mundo del trabajo que poco tiene que ver con la producción del siglo XX les ha llevado a cuestionar las formas tradicionales de organización, representación, reivindicación, relación con los trabajadores y la sociedad en general.

Una de las vías para adaptarse a estas nuevas exigencias pasa por la formación para sus dirigentes, más allá de los conocimientos básicos que hasta ahora suelen recibir las personas que forman parte de los sindicatos, y contribuir así a lograr una nueva hornada de líderes que puedan enfrentarse en mejores condiciones a retos como la digitalización, la precariedad, la emergencia del trabajo no asalariado… Sin olvidar, el peligro de desafección ciudadana hacia estructuras tradicionales de representación como los sindicatos.

Además de lecciones de economistas y juristas, aprenderán técnicas de comunicación, liderazgo y negociación

Todos estos factores tienen que ver con el paso dado por Comisiones Obreras, que en octubre pondrá en marcha su primer curso en la Escuela del Trabajo. A través de ella quieren proporcionar “formación cualificada” a cuadros de la ejecutiva confederal, las organizaciones territoriales, las sectoriales, así como representantes en grandes empresas.

En los primeros meses de este año, la nueva escuela –dirigida por el exlíder de Iniciativa per Catalunya, Joan Herrera–, comenzó a funcionar como experiencia piloto. El mes próximo abren el curso oficialmente, con el objetivo de mejorar el bagaje de entre 250 y 330 dirigentes al año. Al tiempo, señala Herrera, buscan sistematizar y reflexionar sobre la experiencia acumulada por el sindicato. “Es un espacio para formarse y para repensar la acción sindical”, resume.

Aunque la iniciativa cuajó justo en la última etapa de Ignacio Fernández Toxo, desde el sindicato aseguran que el proyecto encaja con la visión y el perfil del nuevo secretario general, Unai Sordo –de 44 años, diplomado en Trabajo Social–. La formación dentro de la organización, recalca Sordo, “es estratégica para que el activo sindical (también en las empresas) tenga habilidades y competencias para una acción más compleja y más multifacética”. Y con la nueva escuela buscan “cualificar la estructura y dirección del sindicato”, para ser “referente e interlocutor social”.

¿Qué perfil tendrán los alumnos de la escuela superior de cuadros de CC.OO.? Según los responsables de la escuela, los candidatos a participar estarán seleccionados por cada organización. En todo caso, aseguran que dirigen especialmente a hombres y mujeres de entre 35 y 45 años, que lleva un cierto tiempo en la organización (ya habrá recibido la formación básica proporcionada a afiliados, delegados…) y que tenga responsabilidades.

El plan de formación, explica Herrera, incluye “un itinerario socio-político, con el que ofrecer una visión de izquierdas del mundo”. En esta parte del curso participan como docentes expertos en Sociología, Economía y Derecho. Además, desde enero han programado itinerarios específicos que se pueden encontrar en cualquier escuela de negocios o en la formación especializada que reciben los directivos en sus empresas.

Estarán dedicados a la comunicación (en la esfera pública, pero también para entablar relación con los trabajadores), negociación del conflicto y técnicas de liderazgo. Los cursos se desarrollarán en distintas ciudades de España y tendrán una duración de entre 80 y 100 horas (tres días al mes, durante cuatro meses).

En paralelo, la Escuela del Trabajo pretende además convertirse en un “espacio permanente de reflexión, de influencia” y servir de plataforma para los estudios y análisis que genera la organización sindical.

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