Madrid capta la mayoría de sedes de empresas que dejan Catalunya

El pasado jueves, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, relacionó el incremento de pasaje que se está detectando este mes en el AVE entre Barcelona y Madrid con el cambio de sedes de empresas desde Catalunya a la capital de España.

La explicación le parecía “la única razonable” ya que, en paralelo, “se ha constatado un descenso significativo de las reservas y de la ocupación hotelera” en la capital catalana. A la espera de que se confirme esta causa, que el propio ministro no dio por segura, sí parece claro que Madrid está captando la mayoría de domicilios sociales mudados. De las 52 firmas que de un modo u otro han hecho público este traslado –un total de casi 1.200 han cambiado su sede, según los últimos datos del Colegio de Registradores–, 33 han elegido esta ciudad (véase gráfico). Son prácticamente dos de cada tres.

Empresas Catalunya
Empresas Catalunya (Alan Jürgens)

Dos razones juegan a favor de Madrid. Una es la buena conexión con Barcelona gracias a la excelente oferta de trenes de alta velocidad y de vuelos, idónea mientras la deslocalización de sedes sea temporal, ya que facilita el movimiento de ejecutivos entre ambas ciudades. Y la otra, la enorme atracción de la capital de España como centro de poder financiero y empresarial, con sedes sociales, fiscales y operativas de los principales grupos del país.

Hay un ejemplo paradigmático, el de Banc Sabadell, que a raíz de la crisis catalana ha trasladado su domicilio social a Alicante porque allí estaba la central de la CAM, adquirida en el 2012. Pero ahora estudia que su presidente, Josep Oliu, y parte de la estructura que depende directamente de él se instalen en Madrid.

Así, en cierto modo, seguiría los pasos de Gas Natural, Abertis, Colonial o SegurCaixa Adeslas, que ya han hecho efectivo el traslado a la capital de España, donde ya tenían oficinas que competían con las de Barcelona. Esta pugna tradicional entre las dos ciudades por atraer centros de decisión económica se decanta claramente a favor de Madrid.

La mayor parte de las empresas que han movido sus sedes a terceras ciudades se debe a razones operativas. Es el caso, por ejemplo, de Pastas Gallo, que la ha trasladado a la localidad cordobesa de El Carpio, donde tiene la mayor de sus fábricas; o de la compañía aérea Volotea, a Asturias, en cuyo aeropuerto está su base. También hay casos en los que pesa la historia. Como Laboratorios Ordesa, que vuelve a Huesca, donde nació. O la Fundación La Caixa, a Palma, que comparte con Barcelona el origen de la antigua caja de pensiones y ahorros.

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