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Menos bancos pero más grandes: así ha cambiado el panorama bancario en España en la última década

La batalla por sobrevivir en el mapa bancario español ha alentado las fusiones durante la última década. Antes del estallido de la crisis financiera de 2008en España operaban más de 60 entidades, además de otras tantas cajas rurales, pero la acusada caída de rentabilidad experimentada y el retraso en la subida de tipos en Europa desde 2011 han reducido el número a su mínima expresión.

En la actualidad aún conviven una docena de bancos, pero próximamente, si no fracasan las operaciones puestas en marcha en los últimos meses, quedarán reducidas a ocho: Caixabank (junto a Bankia), BBVA (junto a Banco Sabadell), Santander, Bankinter, Abanca, Unicaja (junto a LiberBank), Ibercaja y Kutxabank.

Todas ellas han ido creciendo a través de uniones con otras entidades. La última la protagonizó Bankinter, quien ha adquirido Evo Bank con el objetivo de acceder a un perfil más joven de clientes y expandir su negocio digital. También es reciente la absorción por Santander del Banco Popular, que tuvo que reducir a cero el valor de sus acciones para conseguir un comprador. O las distintas operaciones de Abanca, Unicaja, Liberbank o Kutxabank mediante la adquisición de las antiguas cajas de ahorros.

Aunque sin duda serán CaixaBank y BBVA las entidades que liderarán el panorama bancario español durante los próximos años. Tras sus fusiones, ambas entidades se alzarán como dos auténticos gigantes bancarios, con un volumen de activos muy superior al de sus inmediatas competidoras -664.000 y 600.000 millones, respectivamente-. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Los detalles de la fusión BBVA-Sabadell, en las próximas semanas

La baja rentabilidad asfixia a las entidades

Entre los principales motivos de esta oleada de sinergias se encuentra la baja rentabilidad experimentada en el negocio bancario durante la última década, provocada por años de tipos de interés negativos que, además, no tienen aspecto de remontar a medio plazo. Dicha crisis de rentabilidad también se ha visto agravada con la llegada de la pandemia, que ha puesto contra las cuerdas los beneficios de las entidades bancarias como consecuencia de la caída de la actividad y el posible incremento de la morosidad de sus clientes por la pérdida de empleos.

Para José Moisés Martín, economista y consultor, los bancos recurren a las fusiones porque “necesitan generar más rentabilidad, en un contexto de tipos de interés muy bajos, con altos costes operativos todavía fruto de esta reconversión pendiente del sistema”. Sin embargo, el experto alerta de que estas fusiones se realizan en mercados bancarios muy localizados, en este caso nacionales, mientras que la competencia a nivel bancario se mide en el conjunto de la Eurozona, lo que podría incidir en una menor competencia a medio y largo plazo.

“Estamos viviendo procesos de concentración bancaria que no llevan todavía al oligopolio, pero que de seguir así, y todo indica que puede ser, viviremos en unos meses o años en un sistema con menos bancos, menos oportunidades para acudir a ellos y un sistema financiero más concentrado que en alguna comunidad autónoma pueden suponer un problema de competencia”, recalca Martín.

A esto hay que sumar la irrupción de las grandes tecnológicas en el mercado bancario, las denominadas bigtech –Google, Amazon, Facebook o Apple-. Estas compañías tienen una imagen de marca atractiva, con millones de clientes en todo el mundo, lo cual supone una ventaja competitiva frente a las fintech, las empresas financieras de componente tecnológico. Además, las bigtech disponen de capital más que suficiente para acometer grandes inversiones y pueden ofrecer servicios adicionales por el dominio de la tecnología y el manejo de datos de sus clientes.

Por este motivo, según el Catedrático de Economía y Finanzas de CUNEF y Director de Estudios Financieros de Funcas, Santiago Carbó, el proceso de concentración bancaria en España debe continuar y las entidades deben ganar dimensión para ser más rentables, ya que se avecina una gran competencia de las grandes tecnológicas internacionales.

Santiago Carbó (Funcas): «Los bancos españoles hicieron bien en invertir en EE.UU.»

Menos sucursales y menos empleo

Sin embargo, este proceso de concentración bancaria experimentado desde la caída de Lehman Brothers tiene dos grandes perdedores: los empleados y los clientes. Los primeros por la oleada de despedidos derivada del cierre de sucursales, mientras que los segundos por la pérdida de calidad del servicio, condenados a entenderse con las plataformas digitales.

Según los datos del Banco Central Europeo (BCE), desde el año 2008, el número de sucursales ha disminuido a la mitad, pasando de las casi 45.700 oficinas a cerca de 23.400; la cifra se sitúa también lejos de las 35.000 de finales de los 80, antes de que se eliminasen las trabas que les impedían abrir sucursales en el resto de las comunidades autónomas a las cajas de ahorros.

En lo que respecta a los despidos, el ajuste de la banca se ha traducido en un recorte de 97.000 puestos de trabajo desde el inicio de la crisis, cuando el sector daba empleo a unas 240.000 personas. Solo durante este año unos 7.400 trabajadores han salido o van a salir a través de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). 

Las fusiones bancarias precipitan una oleada de despidos entre sus trabajadores

“Los trabajadores lógicamente ahora deben estar preocupados y yo lógicamente comparto esa preocupación, ya que uno de los elementos fundamentales que hay detrás de estas fusiones es la reducción de costes operativos donde el coste de personal sigue siendo particularmente significativo”, señala el economista.

Todo ello sitúa a España como uno de los países con una de las redes de sucursales de menor tamaño de la Unión Europea: apenas hay cinco o seis empleados por cada sucursal, frente a los 120 trabajadores por sucursal con los que cuenta Luxemburgo, según el BCE. Asimismo es uno de los países comunitarios con mayor número de sucursales por cada 100.000 habitantes: casi 60, respecto a las siete de Estonia o a las 40 de la media de la zona euro.

¿Habrá más fusiones?

El Banco Central Europeo lleva tiempo insistiendo en que las fusiones son la única salida a un sector sumido durante más de una década en bajas rentabilidades. El propio vicepresidente del supervisor, Luis de Guindos, ha asegurado que es “absolutamente imprescindible” que las entidades bancarias hagan “un esfuerzo” para reducir costes y eliminar el exceso de capacidad que ya era necesario antes pandemia.

Todavía existe margen para que haya más procesos de consolidación

En la misma línea se sitúa el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, quien cree que «todavía existe margen» para que haya más procesos de consolidación en el sector, puesto que aún quedan numerosas entidades que heredaron las antiguas cajas de ahorros. Según el gobernador, las fusiones «pueden favorecer el fortalecimiento de las entidades y del sistema en su conjunto», aunque ha avisado de que el «deterioro previsible» de los activos por la situación, incluido un repunte en los próximos meses de la morosidad, va a tener un «impacto significativo» sobre la solvencia.

Mientras, el profesor de Economía de la UDIMA Javier de la Nava augura que las sinergias entre entidades bancarias continuarán a medio plazo y, tras los procesos de fusión de CaixaBank-Bankia, BBVA-Sabadell y Unicaja-LiberBank, una de las siguientes compañías en mover ficha será Santander.

“Mi intuición es que Santander no se quedará quieto y tratará de buscar alguna alternativa”, explica el profesor, pues el grupo que preside Ana Botín no permitirá ampliar tanto la ventaja de sus inmediatas competidoras. No obstante, afirma, y a pesar de que tiene una entidad próxima como es Bankinter, Santander dará el salto y, dado su carácter innovador, buscará operaciones transfronterizas.