Monte dei Paschi recortará 5.500 empleos para sobrevivir

El banco más antiguo del mundo sobrevivirá, pero al precio de una muy costosa intervención pública y de una drástica cura de adelgazamiento. El Monte dei Paschi di Siena (MPS) –fundado en 1472 y símbolo de una cultura financiera de hondas raíces y base agropecuaria– eliminará en los próximos cuatro años 5.500 empleos (un 21,5% de su actual plantilla) y cerrará 600 sucursales, el 30% de su red comercial.

El visto bueno definitivo de la Comisión Europea, después de un arduo tira y afloja que se ha prolongado durante más de seis meses, propició el anuncio casi inmediato del plan industrial. Había prisa por visualizar una cierta normalización, después de años de turbulencias e incertidumbres. Los gestores adelantaron que en el 2021 el banco obtendrá unos beneficios netos superiores a los 1.200 millones de euros.

La CE ha dado el visto bueno al plan de rescate después de seis meses de duras negociaciones

La del MPS ha sido la crisis bancaria italiana más grave de los últimos años, un ejemplo de cómo la combinación de una pésima gestión –con inversiones ruinosas como la compra de la Banca Antonveneta al Santander, en el 2007– y las consecuencias generales de la crisis –disparando los créditos morosos de empresas con problemas– a punto estuvieron de hundir un banco con tanta solera. Diversos gobiernos –de Berlusconi, Monti, Letta y Renzi– se pasaron la patata caliente hasta que el salvamento in extremis se hizo inevitable.

El Estado italiano ha tenido que rascarse el bolsillo. La intervención pública aceptada por Bruselas para recapitalizar el MPS alcanza los 5.400 millones de euros. Eso significa que el banco estará nacionalizado en un 70%. Además de los contribuyentes, pagan un precio alto los accionistas –que han perdido su dinero– y los tenedores institucionales de bonos subordinados. A los inversores minoristas de estos bonos los compensará el Estado con 1.500 millones de euros. El MPS se desprende también de 28.600 millones de activos tóxicos –créditos morosos de difícil cobro– que asume el fondo Atlante.

Como sucede en estas ocasiones, el consejero delegado del MPS, Marco Morelli, expresó optimismo sobre el futuro de la entidad tras su saneamiento. Según Morelli, el banco se ha resarcido en los últimos meses de la fuerte fuga de depósitos en el momento álgido de la crisis. Han recuperado más de 5.000 millones. También el ministro de Economía y Finanzas, Pier Carlo Padoan, se dijo confiado de que el Estado, al final del proceso, tiene posibilidades de recuperar el dinero e incluso lograr “un premio”.

El desenlace del seísmo bancario, tanto del MPS como de la banca véneta, ha causado numerosas críticas políticas, dentro y fuera de Italia. El secretario de Izquierda Italiana, Nicola Fratonianni, lamentó que, “como siempre, se socializan las pérdidas y se privatiza el beneficio”. Fratoianni aludió a los duros recortes de plantilla y los suculentos emolumentos de los altos ejecutivos del MPS durante la crisis.

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