Oryzon se desploma tras rechazar Roche su fármaco contra la leucemia

La biotecnológica catalana Oryzon Genomics se desplomó ayer en bolsa un 27,46%, hasta los 2,1 euros por acción, su mínimo histórico, tras anunciar que Roche ha rechazado continuar el desarrollo clínico del Ory-1001. Se trata de un medicamento contra la leucemia que le había licenciado en el 2014 y que había de empezar el año que viene los ensayos de fase III, los más caros, porque obligan a probarlo en un número amplio de personas.

La firma fundada por Carlos Buesa explicó que Roche les comunicó en la noche del miércoles su decisión de no continuar los ensayos clínicos, que atribuyó a “un cambio en las prioridades estratégicas de su cartera de proyectos” y no a que los ensayos clínicos hayan mostrado datos que cuestionen su eficacia. El Ory-1001 había acabado la fase II de los ensayos clínicos para el tratamiento de la leucemia aguda y estaba empezando las pruebas de fase I para ampliar sus indicaciones al cáncer de pulmón para células pequeñas. A partir de este segundo semestre, Roche había de asumir todo el coste de la investigación adicional, según los acuerdos de licencia que firmó con la firma española. Roche se ha comprometido a acabar la investigación de fase I sobre las dosis adecuadas para tratar el cáncer de pulmón, que está ahora en curso.

Oryzon había recibido ya más de 25 millones de Roche en virtud de su acuerdo de licencia, que no tendrá que devolver, y recupera sin coste todos los derechos sobre el medicamento. La firma, sin embargo, preveía que este fármaco le reportase unos ingresos adicionales de otros 466 millones, y ya no recibirá más pagos de la compañía francesa. Tras conocer el desplome bursátil, Oryzon explicó en un segundo comunicado a la CNMV que en sus cuentas sólo había dado al acuerdo con Roche un valor neto de 328.700 euros, y que por tanto la ruptura no tendrá un gran impacto contable.

La biotec catalana prevé continuar el desarrollo del producto que estaba a punto de entrar en fase III

El consejero delegado de Oryzon, Carlos Buesa, señaló en una conferencia con analistas que “lamentaba” la decisión de Roche pero la consideró sólo un “contratiempo” y anunció el propósito de su empresa de continuar con el desarrollo del fármaco, dada la estructura financiera sólida que tiene actualmente la compañía, mientras busca una empresa interesada en licenciar el fármaco.

Oryzon cerró en abril una ampliación de capital de 18,2 millones de euros mediante una colocación privada entre inversores institucionales, a 3,20 euros por título, un 50% superior al cierre de ayer en bolsa. La firma, que por primera vez en España logró incorporar a inversores institucionales estadounidenses como accionistas, había captado además una cifra similar en créditos y ayudas públicas, lo que sitúa su tesorería en unos 44 millones de euros. Con 40 empleados, Oryzon consume anualmente unos 12,5 millones de euros.

La compañía preveía destinar los fondos de la ampliación a llevar a fase II otro nuevo medicamento, Ory-2001, y a ampliar sus indicaciones, desde las iniciales de alzheimer y parkinson a la esclerosis múltiple y la enfermedad de Huntington. La compañía también había iniciado ya contactos para licenciar el fármaco.

El rechazo de Roche provocó ayer un desplome de la acción de Oryzon en bolsa hasta sus mínimos históricos. Paradójicamente, las acciones habían acumulado fuertes subidas, del 37%, a principios de esta semana, con un alto e inusual volumen de contratación. La subida empezó a revertirse el miércoles, y ha supuesto una caída del 38% desde los máximos del martes. Oryzon salió a bolsa en diciembre del 2015 a 3,39 euros por acción, y marcó su precio más alto el pasado noviembre, en 5,13 euros: sus títulos se dispararon un 44% en bolsa tras anunciar que los resultados preliminares de los ensayos clínicos del ahora rechazado Ory -1001 avalaban su eficacia y le abrían un mercado con unas ventas potenciales de 2.000 millones de dólares.

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