Privalore extiende su búsqueda del bienestar a las oficinas

Privalore, promotora de pisos saludables, ha completado su entrada en el mercado de oficinas a través de Evalore. Como explica Pablo Muñoz, cofundador y CEO, busca reformar o diseñar espacios de trabajo “para que generen salud y bienestar” en los trabajadores. Lo hace vía consultoría y la certificación.

“Vimos que había una necesidad latente de las empresas para crear bienestar”, argumenta. Trabajar cómodo es algo que se valora cada vez más a la hora de decidirse por una empresa. “Pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores. Eso es mucho”, señala.

Hasta el último detalle

Para conseguir oficinas ‘amigas’ se mira todo lo que rodea al puesto de trabajo. Aire, luz, agua, amplitud, ruidos, confort mental… “Hasta el último detalle”, sigue. Las actuaciones van en función de las necesidades de cada empresa. Puede hacerse un plan general en un edificio de obra nueva o tirar de reformas y adaptaciones.

Y la cosa no va de grandes empresas o pymes. “No importa el tamaño, en todas se puede implementar bienestar y llegar a ser una empresa saludable”, asegura. Evalore trabaja con la certificación internacional WELL, que recoge unas cien actuaciones. Pueden ir implementándose poco a poco, por tramos. “Para que sea posible en todas las empresas”, incide.

Mejora la productividad

Todo lo que se hace es siempre con los costes en mente. “No tiene mucho sentido instalar sistemas muy eficientes o energía limpia si eleva la demanda energética”, avisa. Que la factura de la luz no se dispare, que para ganar en algo no se sacrifique en otro lado.

¿Y qué pasa con el trabajador? Hay un retorno muy directo en lo emocional, asegura. “Ven que se les tiene en cuenta y eso genera un impulso”. Mejora la productividad y hay menos conflictividad laboral, absentismo y estrés, según Muñoz. “Las medidas de bienestar alargan la vida”, concluye.

Las medidas de bienestar alargan la vida”

Pablo Muñoz

Lanzada hace cuatro meses, con sede en Barcelona y cinco empleados, prevé captar hasta diez proyectos y facturar 200.000 euros en su primer año. Más allá de las oficinas ve oportunidades en el sector educativo, en las universidades, y en el hotelero, donde no serían los trabajadores los beneficiados, sino los clientes. “Ahí hay recorrido, España es potencia mundial”, sostiene.

Por el momento trabaja más que nada con clientes en Barcelona y Madrid, donde hay más oficinas, pero ya tiene proyectos fuera de las grandes capitales. El bienestar va ganando terreno.

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