“Queremos ser los más grandes; nadie corre por la medalla de bronce”

El fenómeno Uniqlo aterriza en Barcelona gracias al empeño personal de Tadashi Yanai (1949), fundador de la marca y presidente de Fast Retail, el gigante de la distribución que quiere dominar el mundo desde Japón. Yanai reconoce que la primera vez que pisó Barcelona, en 1981, pensó que era la ciudad en la que le gustaría vivir. El pasado martes aseguraba que “Barcelona debería ser el punto de partida de todas las empresas que quieren entrar en España”. El Amancio Ortega japonés no suele asistir a las inauguraciones, dice, pero “Barcelona es especial”. Siete años después del primer intento, Uniqlo abrió el pasado miércoles en el paseo de Gràcia.









¿Por qué ha tardado tanto en implantar Uniqlo a Barcelona?

Queríamos hacer las cosas bien y para eso necesitábamos tener el equipo adecuado. Ahora estamos listos y vamos a expandir el negocio en España.

¿Sus objetivos son Barcelona y Madrid?

Abriremos una segunda tienda en Barcelona en noviembre y buscamos ubicación en Madrid; pero sin duda alguna queremos estar en las principales ciudades en las mejores ubicaciones.

¿Solo con tiendas propias o están abiertos a abrir espacios en grandes almacenes?

No consideramos colaborar con otros operadores en la apertura de tiendas. No lo planteamos porque las rentas son caras y no podemos pagarlas; solo si hubiera un acuerdo especial de tener un gran espacio a buen precio nos lo plantearíamos, pero no es el caso.

¿Qué significa para la marca abrir en Barcelona?

Barcelona es muy especial; a mí me gusta el arte y en Barcelona el entorno artístico es muy importante. Me gusta tanto el arte como los negocios. Barcelona también ha sido tradicionalmente un gran polo comercial; me gusta la atmósfera que se respira.

¿Y a usted, qué es lo que más le gusta de la ciudad?

Estuve en Barcelona el pasado mes de agosto con mi familia; era mi tercera visita con la familia. Nos cruzamos con una familia propietaria de una cadena de restaurantes japoneses en la ciudad y entablamos una buena relación. Nos invitaron a jugar al golf. Lo mejor de Barcelona es la atmósfera abierta en la que dos extranjeros desconocidos pueden acabar estableciendo una relación.









La marca colabora habitualmente con diseñadores en colecciones cápsula. ¿Contempla hacerlo con diseñadores o artistas locales?

Por supuesto, si somos capaces de identificar un diseñador local con mucho talento, estamos muy interesados. Nuestra colaboración con Jonathan Anderson, el diseñador de Loewe, surgió aquí, en Barcelona, cuando vi uno de sus bolsos fantásticos.

Ha dicho públicamente que su ambición es convertirse en el primer operador mundial en 2020.

Creo que ser el primer grupo mundial en 2020 será difícil. Pero el objetivo sigue ahí: queremos convertirnos en el mayor grupo de retail del mundo. Y probablemente será el 2020 y tantos. Todavía es mi sueño. Si participas en los Juegos Olímpicos, quieres ganar la medalla de oro, nadie corre por el bronce. Lo mismo en los negocios.

Con el permiso de Amancio Ortega…

En la década de los 80, fue la británica Next la que dio el gran salto, al pasar de los 20 millones de dólares a los 2.000 millones en 8 años. Seguramente Ortega se inspiró en el modelo de Next, igual que yo hice en Japón para hacer crecer mi negocio. Somos competencia, pero seguramente pensamos de manera similar.

¿Le molesta que le llamen el Amancio Ortega japonés?









Para mí es un honor porque creo que compartimos algunos rasgos; estoy seguro que también es muy tozudo y abierto de miras.

Aquí en Barcelona, como en muchas ciudades, compiten puerta a puerta. Y no solo con Zara, también con H&M.

H&M, Zara… nosotros somos diferentes porque venimos de Tokio. Pero todos debemos ser capaces de generar tráfico; allá donde vayas, en las principales calles comerciales, estamos los mismos. Necesitamos generar tráfico, tenemos que ir de la mano. Los tres podemos disfrutar del negocio juntos.

¿Y los gigantes del e-commerce? ¿Le preocupa cómo afectan el negocio de las tiendas?

No estoy preocupado. No creo que todo el mundo acabe comprando por internet. Si le damos a los clientes razones suficientes para venir a las tiendas, vendrán. Si les damos un buen producto, estoy seguro que vendrán. Todos, nosotros, Zara, intentamos mejorar nuestro proyecto online, pero la clave del negocio es quién tiene el mejor producto. El ganador será quien sea capaz de hacer el mejor producto, por encima del canal. Es el producto lo que atrae clientes.

¿Qué hace Uniqlo mejor que nadie para ser el mejor?

La capacidad de observación de los japoneses es la más afinada del mundo, prestamos mucha atención a los detalles. Y nadie ha mantenido la tradición y el conocimiento del trabajo textil como Japón. En la tienda familiar, en los 60, antes de abrir Uniqlo, vendíamos marcas europeas Yves Saint Laurent, Givencgy, Guy Laroche. Tenemos un amplio conocimiento de la moda y el producto. A esto se suma que nuestra cultura es el kimono, con lo que estamos libres de prejuicios y convenciones en el modo de vestir. En la moda, somos más flexibles y estamos más abiertos a la innovación que nadie en el mundo. Por eso, ser japoneses nos hace únicos.









Las grandes compañías japonesas tradicionalmente han hecho electrónica o coches. Ahora están conquistando el mundo con productos de consumo y lifestyle, marcas como Muji o Asics o Uniqlo.

Nuestro eslogan es lifewear, que significa que nuestro producto va a mejorar tu vida. Estamos genuinamente comprometidos en vender prendas de buena calidad. Creo que los japoneses tenemos sensibilidad estética y sentido de la belleza muy diferente que el resto de las sociedades, lo que nos sitúa a un nivel superior. ¿Por qué queremos abrir tiendas en París, Londres o Barcelona? Porque queremos ver cómo nuestra filosofía de vestir se adapta a estilos de vida muy diferentes al nuestro. Por eso abrimos tiendas aquí.

Se compara con Ortega, pero él ya se ha retirado y ha dejado la empresa en otras manos. ¿Un fundador como usted puede retirarse en algún momento?

No es posible que un fundador se retire. La jubilación solamente llega el día de la muerte. El fundador de una empresa no se puede retirar nunca.


El emperador de la moda

Tadashi Yanai es actualmente la segunda fortuna personal de Japón, calculada en 16.400 millones de dólares (unos 13.500 millones de euros), solamente superado por Masayoshi Son, el consejero delegado de Softbank. Heredero de la empresa familiar de moda, fundó Uniqlo en 1984, con una primera tienda en Hiroshima. Hoy, su imperio abarca 1.900 tiendas. Su conglomerado, el grupo Fast Retail, tiene otras seis marcas como Comptoir de Cottoniers y J Brand, y factura 16.000 millones de euros, solo por detrás de Inditex y H&M.









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