Ray Kurzweil: el hombre que predice los avances tecnológicos del futuro

Ray Kurzweil (Nueva York, 1948) es considerado“la máquina de pensar suprema” por Forbes y el “legítimo heredero de Thomas Edison” por la revista Inc. Cuenta con 19 doctorados, toma 150 pastillas diaria y se inyecta un surtido de vitaminas y suplementos alimenticios cada semana por vía intravenosa. Pero además de esto, es considerado uno de los grandes futuristas de nuestro tiempo, capaz de predecir cómo la tecnología afectará a nuestras vidas en los próximos años.

Kurzweil, que inventó el primer escáner para ordenador y el primer sintetizador de texto a voz, ha realizado 147 predicciones con un índice de acierto del 86% desde 1990. Ejemplo de ello es que en 1999 vaticinó que en la década siguiente existirían coches de conducción autónoma y que los teléfonos móviles servirían para responder a todas nuestras preguntas.

Para 2029 los ordenadores serán capaces de trabajar de manera autónoma y generar conocimiento nuevo

Pero sus predicciones no se basan en el puro azar, sino en el estudio y cálculo de los factores tecnológicos actuales para realizar aproximaciones a sus evoluciones en el futuro. Ahora Kurzweil es el director de ingeniería de Google, donde se encarga de llevar a cabo investigaciones sobre las aplicaciones de la inteligencia artificial, que, según señala, en 15 años habrá superado a la inteligencia humana.

Antes de eso, para 2020, ya espera que la ingeniería permita curar enfermedades neurológicas como el Parkinson, el Alzheimer y los infartos cerebrales, o que todo se pueda imprimir a través de impresoras de 3D. Nueve años más tarde, apunta que los ordenadores serán capaces de trabajar de manera autónoma y generar conocimiento nuevo.

Kurzweil estima que para 2030 podremos subir toda la información de nuestro cerebro a la nube de internet

No obstante, las principales investigaciones de Kurzweil, del que Bill Gates ha dicho que es “el mejor prediciendo el futuro de la inteligencia artificial”, giran en torno a la singularidad. Este prevé que sea en 2045 cuando la inteligencia artificial consiga una potencia de cálculo 1.000 millones de veces superior a la humana y que repercutirá en la mejora de la biología. Esto tendrá un impacto en la evolución artificial de las personas.

En otra de sus previsiones, asegura que a partir de 2030 los seres humanos podremos subir toda la información de nuestro cerebro a la nube de internet. Pero será en 2099 cuando el avance tecnológico arrastre a integrar complemente a las máquinas a nuestra vida, hasta el punto de que estas contarán con un estatus legal similar al de las personas.

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