Repartir sí, pero mejor

Cansados de pedalear por Barcelona con una mochila de dimensiones considerables a cuestas y expuestos a sufrir cualquier accidente para al final, no llegar a fin de mes, algunos riders de Deliveroo y Glovo han decidido crear el negocio por su parte. Para seguir repartiendo, sí, pero bajo mejores condiciones de trabajo. Se trata de una iniciativa que, según ha avanzado El Diari del Treball, ha sido impulsada a raíz de las protestas de este verano por una decena de personas, la mayoría exrepartidores. Todavía no tiene nombre, pero sí las bases claras.

Eve Llagostera –uno de los 30 riders despedidos por Deliveroo en Barcelona aquellos días de julio y activista del movimiento Riders x Derechos desde el cual ha impulsado el proyecto– explica que la plataforma será de los trabajadores, que constituirán una cooperativa sin ánimo de lucro en la cual se asociarán para gestionar y realizar los pedidos. El medio de transporte lo aportará cada socio y será una bicicleta o una moto con la idea de que, a la larga, la cooperativa tenga una flota propia de motos eléctricas. La plataforma, que será en línea, operará de forma similar a Deliveroo y Glovo. Los restaurantes, tiendas y establecimientos lo utilizarán para hacer llegar el pedido al hogar del cliente final. Pero el coste será menor. “Si estas empresas se quedan el 30% del precio del pedido, nosotros rebajaremos la cuota al 12%. Además, si pagan a 15 o a 30 días nosotros lo haremos al día o cada 48 horas”. Llagostera añade que la plataforma quiere tener acento social por lo que prevé transportar la compra a personas desvalidas.

El proyecto, que se pondrá en marcha en el 2018, quiere mejorar las condiciones de trabajo de los ‘riders’

Aun así, está por ver si el repartidor cobrará un salario o bien si seguirá siendo autónomo (aunque la cooperativa le pagaría la cuota). La idea, dice, es encontrar la forma de asegurar al repartidor un mínimo de 400 euros por 20 horas semanales, un objetivo que es difícil de conseguir colaborando para Deliveroo o Glovo. Por otra parte, la cooperativa quiere proporcionar al rider un seguro para cubrir accidentes y robos así como puestos de avituallamiento donde poder reparar los vehículos, beber o cargar el móvil. La idea, explica Llagostera, es que la plataforma empiece a operar en Barcelona a principios del 2018 con una inversión de unos 20.000 euros de capital propio y que más adelante, se extienda a otras ciudades, como Madrid o Valencia. Para ponerla en marcha, los impulsores están buscando subvenciones de la Generalitat y de momento, cuentan con el asesoramiento de Coòpolis, el Ateneo cooperativo del Departamento de Trabajo y el Ayuntamiento de Barcelona.

Con todo, Llagostera quiere que el cliente pueda recortar costes y que especialmente el trabajador tenga un trabajo digno que no le pida colaborar con varias plataformas para llegar a fin de mes.

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