San Marino baja del paraíso

Suena como una rendición. Desde que lograron su independencia en el año 300 los habitantes de la Serenissima República de San Marino han resistido a intentos de invasión de las familias Malaspina y Montefeltro, así como los deseos de anexión del Estado Pontificio, pero al final han tenido que capitular ante el colapso de su sistema bancario y han pedido ayuda a los inversores saudíes.

Estos días un grupo árabe está negociando su entrada en el Credito Industriale Sanremese (CIS), una entidad golpeada, como la mayoría de los seis bancos de la pequeña república, por una crisis económica sin precedentes en la historia reciente de Europa.

Durante años el minúsculo territorio San Marino, un enclave en el centro de Italia, ha conseguido permanecer a flote gracias a la opacidad de su sistema bancario convirtiéndose en un paraíso fiscal: anonimato, ausencia de IVA, uso extendido de cheques al portador, impuesto sobre sociedades a tipo ultrarreducido.

En menos de diez años el pequeño país ha perdido un tercio de su riqueza, más que Grecia

En su edad dorada, a comienzos de este siglo, sus 35.000 habitantes han podido disfrutar de una renta per cápita de 53.000 euros, con un incremento de la riqueza, entre 2000 y 2008 del 116%. En esa época, los activos financieros del país eran casi 10 veces superiores al PIB: una dependencia que indicaba una cierta fragilidad de fondo. Y, en efecto, las amnistías fiscales del gobierno italiano y las presiones internacionales para luchar contra el blanqueo en poco tiempo han puesto punto final a su modelo económico.

Hoy San Marino participa en los acuerdos de intercambio de información tributaria previstos en la OCDE y ha dejado de ser un paraíso fiscal. Con consecuencias económicas desastrosas. El PIB del país ha caído desde el 2008 un 30%, más que el de Grecia. Por primera vez en su historia reciente San Marino ha sufrido una huida de capitales: los depósitos bancarios a lo largo de este periodo se redujeron a la mitad y llevan nueve años a la baja.

Pero además, fruto de políticas de inversión poco acertadas, el monto de crédito de dudoso cobro se ha disparado hasta los 2.000 millones de euros, cuyas tres cuartas partes lo deben clientes no residentes. En el 2010 estos activos tóxicos sumaban tan sólo el 15% del total.

Al dejar de ser un paraíso fiscal, los depósitos de la banca se han reducido la mitad

En la actualidad son más de la mitad y equivalen al 125% del PIB. Ningún otro país en Europa tiene cifras similares. La revisión llevada a cabo por las autoridades de San Marino sobre el sector bancario ha dado resultados inquietantes: sólo un banco de los seis superó el examen y los test de estrés.

Para recapitalizar el sistema se necesitan de forma urgente unos 500 millones de euros. “Todos los titulares de cuentas corrientes pueden estar seguros de que no perderán ni un centavo”, tuvo que salir a precisar públicamente estos días el Secretario de Estado para las Finanzas, Simone Celli.

Y aquí es donde entran en juego los inversores de Oriente Medio. Primero se habló de un interés de Qatar, luego de los Emiratos Árabes. Finalmente, un grupo saudí, aún sin identificar, está a punto de entrar en uno de los bancos de San Marino para enderezar la situación, según comentan a este diario fuentes bien informadas.

Hay 2.000 millones de euros de créditos morosos y los saudíes negocian un rescate

La invasión de los árabes podría no acabar aquí. CIS debe también mucho dinero a otra entidad, la Cassa di Risparmio de San Marino, que podría entrar a formar parte de este esquema de adquisiciones extranjeras. Un tercer banco, Asset Banca, está en liquidación.

El viento para los inversores de Oriente Medio en la pequeña República sopla a favor. El presidente del Banco Central de San Marino, Wafik Grais, es un economista egipcio especialista en finanzas islámicas. Y el Gobierno ve con buenos ojos la llegada de capitales de fuera. Simone Celli, en su último informe, reafirmó la exigencia de “abrir nuestro mercado a los grandes inversores extranjeros. Es interés estratégico crear oportunidades para incentivar a los grandes bancos o los grandes fondos a invertir en el sistema bancario actual de San Marino”.

La república pretende ahora convertirse en un hub de centros financieros de elevado valor añadido con capacidad para competir con actores globales. Pero el Gobierno reconoce que en los años pasados hubo una gestión “no muy acertada y poco enfocada a las prácticas internacionales de gestiones del riesgo”.

“La economía San Marino siempre se ha basado en la ilegalidad ajena”, se queja el periodista de investigación Antonio Fabbri. La justicia ha tomado cartas en el asunto. En el 2016 se confiscaron bienes fruto de blanqueo por una cifra de 12 millones de euros. Y, en enero de este año, un tribunal congeló 70 millones de euros procedentes de corrupción y operaciones ilegales reconducibles al círculo del actual presidente del Congo, Denis Sassou-Nguesso.

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