Sólo el 11% del nuevo empleo es para trabajadores de baja formación

Las oportunidades de encontrar trabajo, en un mercado que aún ha de recuperar buena parte del empleo perdido durante la crisis, no son iguales para todos. En esta salida de la recesión, los trabajadores con bajo nivel de formación lo tienen sin duda mucho más difícil que el resto.

Hasta tal punto que desde el 2014, sólo el 11,3% de los 1,2 millones de nuevos empleos han sido ocupados por personas que carecen del título de bachillerato, según refleja un análisis sobre la Encuesta de Población Activa (EPA) publicado por Funcas. En el mismo periodo, 54 de cada 100 nuevos ocupados había acabado estudios universitarios.

“Las actividades industriales que no requieren cualificación se han trasladado a otros países, sólo quedan parte de los servicios para absorber este tipo de trabajadores”

La evidencia sobre las dificultades para los trabajadores con baja formación resulta especialmente preocupante cuando más de la mitad de los parados (un 54%) está poco cualificado. “Las actividades industriales que no requieren cualificación se han trasladado a otros países, sólo quedan parte de los servicios para absorber este tipo de trabajadores, la oferta de empleo ya no es la de hace tres décadas”, explica la investigadora de Funcas y autora del análisis, María Jesús Fernández.

En suma, se produce “un importante desequilibrio entre la oferta de mano de obra no cualificada y su demanda por parte del tejido productivo”, concluyen en Funcas, y lo vincula al elevado paro estructural que arrastra España. Un desfase basado en una población activa donde nada menos que el 37,9% de los individuos no consiguió completar la secundaria postobligatoria.

En los diez principales países de la UE, los trabajadores de baja formación representan el 18,6%

En los diez principales países de la UE, los trabajadores de baja formación representan el 18,6%; es decir, prácticamente 20 puntos menos. Mientras España incluso supera a este grupo de países europeos en porcentaje de trabajadores con título universitario (o su equivalente en FP), sigue cojeando en aquellos que completaron toda la secundaria (23,8% frente al 47,9% de la UE-10).

Se estrecha pues la ventana de oportunidades para miles de trabajadores. Y no sólo entre los que tienen mayor edad. “Al mercado laboral siguen llegando jóvenes con bajo nivel de formación; jóvenes condenados a largos periodos de desempleo, a trabajos intermitentes muy mal pagados y en sectores generalmente de bajo valor añadido”, advierte Fernández.

Esta sobreabundancia de mano de obra de formación básica supone “una presión a la baja de los salarios y favorece un mayor peso de este tipo de actividades”, basadas en la baja cualificación.

Los datos analizados hablan de una mayor facilidad para encontrar trabajo, pero no aborda la sobrecualificación, ya que se detiene en el nivel formativo de los nuevos ocupados, no en la cualificación requerida para el trabajo que tienen.

En su último informe, el Banco de España mostró su preocupación por “las dificultades de amplios colectivos de desempleados”, como los de baja formación, “para beneficiarse de la fase de recuperación económica y el riesgo de que sean desplazados del mercado de trabajo de manera permanente”. Tras recordar que, junto a los jóvenes, las personas con menor nivel de formación padecen una tasa del 34% de paro –dobla prácticamente la media–, calificó de prioridad de la política económica la búsqueda de soluciones para estos colectivos. Es más, después de criticar el uso de bonificaciones generales a la contratación, el supervisor animó a restringirlas a grupos de especial vulnerabilidad como los trabajadores poco formados.

El informe de Funcas también coincide con el Banco de España en resaltar el incremento de la temporalidad desde el comienzo de la recuperación económica. El análisis de María Jesús Fernández resalta que seis de cada diez empleos creados en estos últimos años han sido a través de contratos temporales y defiende que se trata de un problema que no se ha resuelto con las reformas laborales. En cambio, a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis, ha perdido peso el empleo a tiempo parcial.

Camareros, pero no sólo camareros

Desde el germen de la recuperación, el sector que ha experimentado mayor crecimiento en el empleo es sin duda la hostelería. Desde el 2013 se han creado 271.000 puestos de trabajo en dicha actividad. El análisis de Funcas destaca su pujanza, pero relativiza su papel en el mercado laboral, recordando que hay otras actividades que también han subido con fuerza, como los puestos que tienen que ver con la educación, la sanidad y los servicios sociales. Tras el hachazo de la crisis, en los últimos años han generado 250.000 puestos de trabajo, tanto en el sector público como en el privado. Le sigue la industria, con 166.000 empleos más.

Según el servicio de estudios, la hostelería ha generado el 22% de todo el nuevo empleo, “un porcentaje importante, pero ni mucho menos supone la mayor parte del mismo”. Si se atiende al tipo de ocupación, destacan los trabajos clasificados como de técnicos y profesionales científicos e intelectuales, con 256.300 nuevos ocupados. En segunda posición aparecen los trabajadores de servicios de restauración, personales y comercio (242.700 empleos más). Y destacan también las ocupaciones elementales (186.400). Sólo han perdido empleo en los últimos años los directores y gerentes (-62.500).

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