Tres poderosas razones para que haya más emprendedoras

“¿Cuánto dinero cobras?” no es precisamente una pregunta discreta. Si hiciéramos esa misma pregunta a todo el mundo y contrastáramos las respuestas, los resultados, además de indiscretos, serían inaceptables. Hay una desigualdad flagrante entre hombres y mujeres en el terreno salarial. No sólo eso, sino que ese desequilibrio se extiende a todo el mundo laboral. Sin duda, es un reto del siglo XXI alcanzar la igualdad definitiva entre hombres y mujeres a todo nivel.

En el sector empresarial, las cosas no les van mucho mejor. Ellas están prácticamente excluidas de los puestos directivos de más responsabilidad. En España, sólo dos empresas del Ibex-35 se acercan a la paridad y, en general, el peso de las mujeres en los consejos de administración se sitúa en el 20,3%.

Es difícil romper este “techo de cristal”, esas barreras invisibles, que impiden el acceso a esos puestos de trabajo. Afortunadamente, se han dado pasos en la buena dirección. Por citar un caso: la empresa Coca-Cola se ha comprometido a alcanzar la paridad en puestos directivos para 2020.

La igualdad definitiva entre hombres y mujeres es un reto del siglo XXI

El panorama pinta negro para la mitad de la población mundial. Si le añadimos que las mujeres tienen que asumir las tareas que les son estereotípicamente propias, como el cuidado de los pequeños y los mayores, la limpieza o la cocina, resulta especialmente complicado que se desembaracen del suelo pegajoso que las retiene atrapadas en esta posición. Y si los hombres no ayudan… Nos metemos en el oscuro túnel de la autocomplacencia.

Sin embargo, hay luz al final del camino. Aunque queda mucho camino por recorrer, la gente está tomando conciencia de este problema estructural. A este respecto, son diversas las iniciativas que ayudan a las mujeres a empoderarse y construir su futuro.

Iniciativas como GIRA Mujeres promueven el emprendimiento personal y profesional de las mujeres para corregir las desigualdades

Por ejemplo, el ambicioso proyecto GIRA Mujeres, impulsado por Coca-Cola y otras organizaciones sociales de la talla de Cruz Roja, Alma Natura y Fundación Mujeres. En él, la experiencia y el compromiso se notan. Por un lado, promueven el emprendimiento personal y profesional femenino, a través de la formación y el apoyo económico, para desarrollar negocios.

Por otro lado, se ayuda a mujeres en situación especialmente vulnerable en su inserción laboral. Ha sido verdaderamente un éxito: en 2016 se brindó una oportunidad a 6.463 mujeres.

Este proyecto, dentro del marco de la estrategia global 5by20, está logrando muy buenos resultados de participación. Hasta la fecha más de 1,2 millones de mujeres han superado sus miedos y creencias limitantes.

(Getty Images)

También, desde las instituciones públicas se está trabajando para sensibilizar a las mujeres y su entorno hacia el autoempleo y la actividad empresarial. Las Cámaras de Comercio de toda España, con el apoyo financiero del Fondo Social Europeo, se han puesto manos a la obra con el Programa de Apoyo Empresarial a Mujeres (PAEM). El objetivo es claro: promocionar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y reforzar el papel de éstas en el liderazgo empresarial.

La incorporación de las mujeres en el liderazgo empresarial puede asentar nuevos modelos de negocio más sensibles a las desigualdades

Cada vez más, el futuro demanda nuevos modelos que corrijan las desigualdades, pero no será posible mientras una mitad de la Humanidad no tenga las mismas oportunidades que la otra. ¿Entonces cómo? Anteriormente apuntábamos una salida: fomentar el emprendimiento femenino. No sólo es beneficioso, es necesario. Aquí van tres poderosas razones para que haya más emprendedoras.

1. Deseos que empoderan

Las mujeres deben superar más obstáculos sociales para satisfacer laboralmente sus anhelos. La conquista de los sueños siempre se verá asediada por la incertidumbre, pero cuando uno cree en sus proyectos, se obliga a luchar, a superarse a sí mismo. Enfrentarse a las dificultades hace más fuerte. Y en esa pugna por ganarse la vida cómo se quiere, uno toma conciencia de sus capacidades y sus limitaciones y eso, amiga mía, es poder.

2. Liderazgo del futuro

No hay nada más sano que un buen ambiente de trabajo y, en eso, las mujeres en posiciones de dirección pueden rozar la excelencia. Una empresa, la que sea, no tendrá futuro a menos que sus integrantes se complementen. La empatía, entonces, es esencial para crear climas de trabajo más participativos. Las mujeres tienen una mayor capacidad de resolución de los conflictos hablando, lo cual redunda en una comunicación fluida y honesta entre todos los miembros de la plantilla.

3. Por un mundo mejor

El mundo necesita cambios, así que hay que esforzarse en modificarlo. Angela Davis, activista de los derechos de las mujeres, solía decir “no voy a aceptar más las cosas que no puedo cambiar, voy a cambiar las cosas que no puedo aceptar”. La incorporación de las mujeres en el liderazgo empresarial puede fomentar el cambio de paradigma y asentar nuevos modelos de negocio más sensibles a las desigualdades. De eso se trata: de construir un mundo laboral más justo y más humano.

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