Un futuro cuántico, un futuro más seguro

Hoy cuando alguien imagina el futuro, lo imagina de muchas maneras, pero con seguridad lo imagina conectado. La revolución que ha supuesto el llamado Internet de las cosas (IoT) en múltiples esferas de nuestras vidas (trabajo, ocio, industria, etc.) ha conllevado también el creciente interés por parte de hackers de utilizar las vulnerabilidades de un sistema en crecimiento para amenazar a empresas y particulares.

El ejemplo más paradigmático de todos ha sido quizás el ataque al proveedor norteamericano de internet Dyn que afectó a más de mil millones de clientes en todo el mundo y que se llevó a cabo mediante una innovadora estrategia: infectar routers, impresoras, televisiones inteligentes y otros objetos conectados, convirtiéndolos mediante un software malicioso en un ejército de robots capaz de lanzar ataques masivos de DDoS o Distributed Denial of Service, colapsando los servidores y, con ello, a la propia empresa.

Hay creciente interés por parte de hackers de utilizar las vulnerabilidades
Hay creciente interés por parte de hackers de utilizar las vulnerabilidades
(xijian / Getty Images)

Incidentes como éste, aunque quizás no con la misma magnitud, ocurren a diario y ponen de manifiesto hasta qué punto la seguridad es y será un elemento clave en el desarrollo tecnológico en general y del IoT en particular.

La solución cuántica

En este contexto, la criptografía cuántica o poscuántica se presenta como la gran esperanza blanca de la seguridad y el horizonte hacia el que deben caminar los algoritmos criptográficos actuales. Con la llegada de los ordenadores cuánticos la propia criptografía (pero también los hackers) darán un salto cualitativo importante. Los algoritmos criptográficos actuales quedarán obsoletos al ser altamente vulnerables al ataque de un ordenador cuántico medianamente potente que podrá resolver con relativa facilidad las defensas disponibles hoy.

Los ordenadores cuánticos experimentales que conocemos actualmente resultan poco potentes para atacar cualquier algoritmo criptográfico convencional; no obstante, cada vez más criptógrafos apuestan por el diseño de nuevos algoritmos con mayor carga de complejidad con la finalidad de estar preparados en el momento en el que la era de la computación cuántica se convierta en una realidad.

Varios dispositivos inteligentes en red, Internet de las cosas
Varios dispositivos inteligentes en red, Internet de las cosas
(chombosan / Getty Images/iStockphoto)

Sin embargo, cuando llegue el momento de la obtención del primer ordenador cuántico de elevada potencia computacional, los nuevos algoritmos poscuánticos deberán estar ya presentes y así permitir a las infraestructuras y tecnologías seguras que se han desarrollado en las últimas décadas seguir funcionando con seguridad con apenas unos cambios menores.

En busca de los algoritmos poscuánticos que garanticen la seguridad

La organización de seguridad Kaspersky vaticina en su blog la desaparición de la criptografía tal y como la conocemos hoy. “La informática cuántica podría ser la salvación de este nuevo mundo emergente, si bien el modo en que existe la criptografía hoy en día terminará por desaparecer. La tesis que defiende que ‘la criptografía es uno de los muchos campos en que el conflicto antagonista continúa favoreciendo al defensor’ será duramente refutada hasta que se introduzcan unos algoritmos criptográficos poscuánticos efectivos”, señala la organización de seguridad.

Además de defender el uso de algoritmos poscuánticos en seguridad IoT, la firma rusa de ciberseguridad ha desarrollado un sistema operativo que, según señala, es inhackeable, con la finalidad de aumentar y proteger la seguridad de sistemas, dispositivos, sensores y redes.

Así, Kaspersky OS, es un sistema operativo que, de momento, ya está instalado en cierto tipo de switches de 3 capas que van a proporcionar elevados niveles de seguridad en el flujo de datos. La característica más destacada de este SO es que está fundamentado en una arquitectura de microkernel, lo que significa que no contiene ningún elemento de Linux, permitiéndole de este modo realizar ensamblajes de diferentes bloques para que cada usuario cree la versión ideal del sistema operativo.

Qie cada usuario cree la versión ideal del sistema operativo.
Qie cada usuario cree la versión ideal del sistema operativo.
(zokara / Getty Images)

“Hackear este SO significa que habría que romper la firma digital, y esta posibilidad solo está al alcance de los ordenadores cuánticos. Otra gran diferencia de Kaspersky OS es que no utiliza ningún elemento de Linux, lo que le confiere la capacidad de poder controlar el comportamiento tanto de las aplicaciones como del propio sistema operativo”, puntualizaba recientemente Eugene Kaspersky, CEO de la compañía que lleva su nombre, en un post publicado en su blog.

Durante su intervención en la pasada edición del Internet of Things Solutions World Congress, el evento más importante sobre IoT de aplicación industrial, Andrey Nikishin, Special Projects Director de Kaspersky Lab, advertía de la peligrosidad que constituía el maridaje de la seguridad integrada en los sistemas de comunicaciones. “En el ciberespacio, sólo IoT representa al mundo ciberfísico que, en muchos casos, sufre las consecuencias de un ciberataque perpetrado con éxito. Un ataque que hubiese tenido repercusiones mínimas de producirse en arquitecturas IT de configuraciones estáticas basadas en microkernel”, puntualizada Nikishin.

El paso de la teoría a la realidad cuántica

Además de Kaspersky, IBM ha puesto en marcha toda su maquinaria para dar a luz equipos completamente cuánticos con la finalidad de ofrecer sus IBM Q a través de su red de cloud computing. Para ello, aprovechará el proyecto IBM Quantum Experience, una plataforma estrenada el año pasado sobre un procesador de cinco qubits, los bits cuánticos.

Pero IBM y Kaspersky no son las únicas empresas interesadas en informática cuántica orientada a IoT; Microsoft, Google e Intel también están tras ella con enfoques completamente diferentes. Aunque, si nos atenemos a la definición de informática cuántica, se puede decir que ya existe un equipo considerado como tal. Se trata del D-Wave, fabricado por la compañía del mismo nombre, que comercializa cada unidad por varios millones de dólares. Es el caso del D-Wave 2000Q; la cifra de 2.000 hace referencia a los qubits que tiene la máquina bajo un complejo sistema de refrigeración.

Con respecto a los progresos de firmas como D-Wave, Kaspersky reconoce que la computación cuántica lleva a la trayectoria de convertirse en una realidad; no obstante: “Todavía no puedes tocar uno, pero está bien ver que existen plataformas informáticas de ordenadores cuánticos.

Dicha comprobación requiere cierto nivel de ingenio informático, por lo que la mayoría de la población mundial tendrá que esperar. Pero con más grandes firmas invirtiendo en el esfuerzo, como Intel, IBM, Google y Microsoft, parece inevitable que veamos algún resultado práctico”, señala la organización en un post.

En definitiva, lo que viene a destacar esta compañía de ciberseguridad, al igual que otras empresas de la industria IT, es que el logro de D-Wave no supone más que el reflejo de que la era de la computación cuántica se encuentra en sus estadios primigenios; todo está por ver en el panorama tecnológico dado que todavía no se ha convertido en un bien de consumo.

La clave está en el todavía, ya que lo que sí está claro para la mayoría de compañías tecnológicas es que si queremos un futuro tecnológicamente más seguro, deberá ser un futuro cuántico.

Muchas de las claves para ello se debatirán en la tercera edición del Internet of Things Solutions World Congress, que tendrá lugar del 3 al 5 de octubre en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona, en donde The Valley Digital Business School, como embajadores del Congreso, organizará la ponencia Ciberseguridad en IoT el 3 de Octubre a las 18h. En el siguiente enlace, podéis obtener acceso tanto al evento como al Congreso de manera gratuita: https://www.eventbrite.es/e/entradas-ciberseguridad-en-iot-37645319163.

Un futuro tecnológicamente más seguro, deberá ser un futuro cuántico

Artículo ofrecido por
The Valley Digital Business School

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