Vivimos en un jetlag permanente y un desfase de dos horas respecto a Europa

La teoría dice que los avances tecnológicos están revolucionando el mundo de la empresa de tal manera que cada vez más empleados pueden realizar sus tareas a distancia, con total autonomía y control de sus propios horarios. Smartworking –‘trabajo inteligente’-, lo llaman ahora. Sin embargo, a la práctica todos sabemos que en España reina la cultura del presentismo, una norma no escrita que dice que hasta que el jefe no se levanta de la silla, nadie sale por la puerta de la oficina.

Es más, hasta un 70% de los trabajadores temen pedir flexibilidad para conciliar su vida laboral y personal por las consecuencias que pueda tener para su carrera, según el índice IESE Family-Responsible Employer Index (IFREI), que analiza el grado de equilibrio entre trabajo y familia en las organizaciones.

España, a la cola en productividad

A pesar de que trabajamos muchas más horas que nuestros vecinos europeos -1.701 de media al año frente a las 1.368 de Alemania, por ejemplo-, España está a la cola en productividad. La consecuencia directa de nuestros horarios de trabajo irracionales es que vamos desfasados y nos falta tiempo para cumplir con todas las obligaciones del día a día.

“A la hora en la que somos más productivos, por la mañana, estamos desayunando. Cuando deberíamos estar practicando deporte, todavía estamos trabajando. Cuando deberíamos estar cenando o viendo la tele, estamos desplazándonos a casa. Y cuando deberíamos estar durmiendo, estamos cenando o viendo la tele”, en opinión de Fabián Mohedano.

Diversos movimientos llevan años trabajando por cambiar los horarios y en Catalunya se ha llegado a un pacto para lograr mejoras en ocho años

El diputado de Junts pel Sí es el impulsor de la Reforma Horaria, una iniciativa ciudadana que promueve adaptar progresivamente los horarios de Catalunya a los del resto del mundo para ganar tiempo y mejorar la salud y la calidad de vida. Tras tres años y medio de trabajo, la iniciativa se ha concretado en el Pacto para la Reforma Horaria, firmado el 17 de julio de 2017 por 110 organizaciones y entidades juntamente con el gobierno de la Generalitat –aunque sin consenso por parte de la oposición-, que se dan de plazo ocho años para alcanzar una serie de mejoras en pro de unos horarios más racionales.

A nivel estatal, es Arohe (Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España) la que trabaja, desde hace más de 10 años, para incluir en la agenda política y social de los españoles medidas concretas para favorecer la conciliación. Para su presidente, José Luis Casero, “no se trata de decir a la gente lo que tiene que hacer con su tiempo libre, sino de crear un marco adecuado para que cada uno haga con su tiempo lo que quiera”.

Las propuestas de ambas organizaciones para situar España al nivel del resto de Europa giran, principalmente, en torno a cuatro ámbitos.

1. Mayor flexibilidad laboral

En Arag, compañía aseguradora especializada en defensa jurídica y asistencia en viaje que cuenta con casi 500 trabajadores, lo tienen claro: “No por más horas que estés trabajando vas a ser más productivo; al contrario: la curva de eficiencia baja cuantas más horas seguidas trabajas”, asegura la directora de Recursos Humanos, Silvia Cruz.

Las cifras le dan la razón: según un estudio de la Universidad de Zaragoza, los trabajadores que tienen una jornada laboral continua incrementan la productividad de la empresa en un 6,5% respecto a los trabajadores a jornada partida.

Por eso, Arag promueve la flexibilidad a la hora de entrar y salir, la jornada compactada, la reducción de la pausa entre comida, el teletrabajo y la bolsa de horas, es decir, los empleados disponen de un tiempo para atender asuntos personales, como podría ser acompañar a un familiar al médico, y pactan con sus responsables cuándo recuperarlas. “Al final, el cómputo del horario es el que marca el convenio, pero el cómo se distribuye ese horario es lo más flexible posible”.

A la hora en la que somos más productivos, desayunamos; cuando deberíamos hacer deporte, todavía trabajamos; cuando tocaría cenar, vamos para casa y cuando deberíamos dormir, vemos la tele”

Fabián Mohedano

Diputado y promotor de la Reforma Horaria

Pero la gran apuesta de la compañía, que recientemente se ha sumado a la iniciativa Reforma Horaria, es la Sala Badiu, presente en las sedes de Barcelona y Madrid. Se trata de una sala con dos puestos de trabajo para empleados y equipada con todo tipo de juguetes para que padres y madres puedan ir a trabajar con sus hijos si así lo necesitan. Para Silvia Cruz, “podría parecer que todas estas medidas repercuten negativamente en los resultados económicos, pero no, es al revés”, porque se genera un clima de trabajo que contribuye al bienestar de las personas, y eso, a su vez, revierte en la compañía.

Por el contrario, si los trabajadores no encuentran tiempo para desarrollar su responsabilidad como padres y madres, por ejemplo, pueden sentirse frustrados, agobiados, culpables, desolados e indignados, entre otros muchos sentimientos negativos. Lo peor de todo es que el 63% se encuentran en esta situación, según se desprende del informe ¿Cuánto tiempo se dedica en España a los hijos? , de Arohe.

“La conciliación también es un derecho fundamental de los niños aunque no voten. Si no tenemos tiempo para dedicar a nuestros hijos, ¿qué futuro nos espera?”, se pregunta el presidente de esta entidad. Recientemente, Arohe ha creado el Sello Horarios Racionales, una certificación que reconoce a las empresas que participan de forma activa en la conciliación de las personas que la integran tras pasar una auditoría.

2. Cambios en educación

Una de las mayores apuestas del Pacto para la Reforma Horaria tiene que ver con los horarios lectivos de las escuelas y universidades. Para Fabián Mohedano, “tenemos tendencia a criminalizar a los jóvenes porque se van a dormir tarde y les cuesta levantarse, pero es porque el ritmo circadiano se ralentiza durante la adolescencia y la juventud. Si encima les ponemos autopistas como que tienen que comer a las 15h porque salen del instituto a las 14.30h o que acaben de hacer deporte a las 23h, al final lo que tenemos es un problema de salud, de bajo rendimiento, etc.”. La propuesta pasa por incorporar la comida en el horario de los institutos (y hacia las 13h, dentro de lo que se considera una franja saludable) y también por avanzar el horario de las actividades extraescolares.

3. Ir antes a dormir

A principios de junio, el PSOE registró en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para instar a la Corporación de RTVE a adelantar el horario de ‘prime time’ de la cadena pública. En realidad, es una reivindicación que viene de lejos, porque tal y como argumenta José Luis Casero, “en ningún otro país del mundo pasa que pongan programas que duran hasta las dos de la madrugada”. En Alemania, por ejemplo, el horario de máxima audiencia arranca a las 20h hasta las 23h, mientras que en Francia va de las 19h hasta las 22h.

Vivir en un jetlag constante tiene graves consecuencias para el rendimiento laboral y escolar y también para la salud

España es uno de los países del mundo donde más ha descendido la media de horas de sueño de la población. De hecho, las mujeres españolas, junto con las de Singapur, son las que más tarde se acuestan: a medianoche. Vivir en un jetlag constante tiene graves consecuencias para el rendimiento laboral y escolar y también para la salud.

4. Horario comercial compacto

La nueva ley de comercio, servicios y ferias catalana, aprobada por el Parlament el pasado 27 de julio, establece que de octubre a mayo el horario de cierre de los comercios tiene que pasar de 22h a 21h, lo que supone un primer paso hacia la conciliación horaria.

El objetivo final es promover un cambio de tendencia en los hábitos de consumo, de tal manera que las compras se realicen dentro de una franja horaria responsable. Si los ciudadanos salen de trabajar a las 5 o las 6 de la tarde, los comerciantes y el personal dedicado a servicios no tendrán que alargar sus jornadas.

Mirando hacia el futuro

Aunque no podemos negar que en los últimos años se han producido avances, lo cierto es que todavía hay mucha resistencia al cambio. El buen clima, por ejemplo, nos sirve muchas veces como excusa para justificar por qué vamos con dos horas de desfase respecto a nuestros vecinos europeos, cuando algunos de ellos se encuentran dentro de nuestra misma franja horaria.

La conciliación también es un derecho fundamental de los niños aunque no voten. Si no tenemos tiempo para dedicar a nuestros hijos, ¿qué futuro nos espera?”

José Luis Casero

Presidente de Arohe

Sin embargo, la irracionalidad de nuestros horarios tiene los días contados, puesto que está apareciendo un batallón de jóvenes, los llamados ‘millennials’, que no están dispuestos a renunciar a su tiempo. “Tienen asumido que no cobrarán lo mismo que cobraban sus padres, que no tendrán un único trabajo y que aunque trabajen 12 horas al día les pueden echar en cualquier momento”, asegura el diputado Mohedano.

Silvia Cruz lo ve cada día como directora de Recursos Humanos de Arag: “Para la gente joven, su tiempo es lo más importante, y en este sentido yo creo que se puede compatibilizar todo: que la compañía cumpla con sus objetivos y que las personas puedan realizarse más a nivel personal”. El tiempo lo dirá.

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