¿Y si el Brexit fuera positivo para el Reino Unido?

Hablar de los efectos positivos del Brexit es bastante impopular. De hecho los efectos negativos inmediatos se están haciendo notar: la libra está desplomada, cotiza al nivel más bajo de los últimos 31 años frente al dolar; han dimitido el primer ministro del Reino Unido, el candidato a serlo dentro de su partido por ser el exponente del pro-Brexit, muchos miembros del principal partido de la oposición e incluso el líder del partido más euroescéptico; las negociaciones con la UE van a ser durísimas, en Europa no quieren que esto se repita con otros países. Pero todo esto de lo que hablamos son los costes inmediatos del divorcio. ¿Y en el largo plazo?

Está claro que a veces los costes de un divorcio pueden ser determinantes. Una pareja puede vivir separada perfectamente toda su vida, pero si se casan y luego se divorcian la economía de ambos puede peligrar seriamente si, por ejemplo, compraron una casa en común y tienen que deshacer la inversión. Aquí pasa lo mismo.

Si el Reino Unido nunca hubiera estado en la UE podría haber sobrevivido sin problemas. Pero salirse es otra cosa. Y es aquí donde está el peligro, si los costes del divorcio serán excesivos (por ejemplo, independencia de Escocia e Irlanda del Norte).

¿Y si obviamos los costes del divorcio?

Si no nos fijamos en lo que perderá el Reino Unido por salirse de la UE y nos imaginamos un futuro a 10 años, ya fuera de la UE y ya superada la recesión post-separación las cosas podrían no pintar tan mal como se suele decir en la prensa.

Por un lado tenemos la depreciación de la libra. Ahí tienen una ventaja competitiva para sus exportaciones. Una moneda fuerte no ayuda al sector exportador, y si no que se lo digan a China que siempre está manipulando su moneda frente al dólar para que no perder competitividad.

Por otro tenemos que las exportaciones del Reino Unido son mayoritariamente fuera de la Unión Europea (56% frente al 45%). Es cierto, las exportaciones a la UE se resentirán, dependerá de si logran un acuerdo bueno, pero incluso si la UE no quiere firmar tratados las reglas de la Organización Mundial del Comercio se imponen, y no dejan mucho hueco al proteccionismo.

¿Y qué pasa con las empresas que huirán del Reino Unido? Pues que quizá no huyan. Por un lado tenemos el globo sonda de que el Reino Unido podría rebajar el impuesto de sociedades (incluso ser un paraíso fiscal). Y por otro que no es tan raro que países fuera de la Unión sean plazas financieras fuertes (Suiza, Singapur, Hong Kong). Quizá no haya una huida masiva de los bancos de la City.

El verdadero problema es la política inmigratoria que quiere adoptar el Reino Unido. Casi todo el debate del Brexit ha girado entorno a la inmigración y es muy posible que el Reino Unido se vuelva mucho más combativo en este asunto. Esto es muy negativo para la economía y además puede tener represalias: el Reino Unido es el país con mayor número de residentes fuera de su país en la UE. Y si tienen que volver forzados (y si los residentes de la UE en el Reino Unido tienen que volver a sus países) esto puede trastocar gravemente la economía, estamos hablando de millones de personas.

En definitiva, no todo está tan claro. El Brexit puede acabar siendo beneficioso, pero habrá que ver cómo se desarrolla la salida de la Unión Europea en los próximos años. Solo entonces podemos empezar a conjeturar con algo más que suposiciones.

Imagen | gtresonline

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