Yellen advierte de los riesgos de un excesivo optimismo en los mercados

En el que puede ser, tal vez, su última aparición en el seminario de los banqueros centrales de Jackson Hole (EE.UU.), la presidenta de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, hizo ayer en el curso su intervención una defensa de los logros obtenidos a lo largo de su mandato, que finaliza a principios del año que viene.

Mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, baraja nombres para su eventual sustitución (suena su consejero económico y ex Goldman Sachs, Gary Cohn), la economista aseguró que ahora “el sistema financiero está mejor preparado para absorber, en lugar de amplificar, los choques adversos”.

En febrero Donald Trump deberá decidir si la confirma en el cargo

En resumen, las reformas llevadas a cabo durante estos años han hecho que el “sistema sea más seguro”. Todo esto hace que cualquier cambio en el actual marco regulatorio tenga que ser “modesto”. Un mensaje en clave al actual inquilino de la Casa Blanca (y, tal vez, al próximo inquilino de la Fed). No hay que olvidar que Trump ha marcado como clave dentro de su agenda económica el desmantelamiento de la ley Dodd-Frank de 2010, que incluía el aumento de la supervisión y las exigencias de capital a los grandes bancos.

Sin embargo, la misma Yellen reconoce que, pese a los avances obtenidos “no podemos estar nunca seguros de que otra crisis no vaya a ocurrir”. Por lo tanto, “tenemos que mantener viva en nuestra memoria la lección aprendida tras el sufrimiento de la crisis”. Y aquí es donde la presidenta de la Fed lanzó un dardo que suena más bien como una invitación a no caer en el olvido o la complacencia. “Temo que en la actual evolución de los mercados, los riesgos de excesivo optimismo emergerán pronto o tarde”.

Sin hablar, como hicieron sus predecesores en el cargo de “exuberancia irracional”, la máxima responsable, de la entidad, mediante este sibilino comentario cuestionó en parte la sostenibilidad de la prolongada bonanza en las bolsas, que se sitúan en máximos. Y para argumentar sus dudas citó otro aspecto que aumenta la incertidumbre: la presencia de los algoritmos en las contrataciones bursátiles, “que han adquirido una presencia creciente en los mercados”. En este caso, el problema para Yellen reside en “la incierta voluntad que tienen estos actores en sostener la liquidez en situaciones de estrés”.

El presidente del BCE reafirmó que los estímulos pueden durar “largo” tiempo

Es decir, que no se sabe a ciencia cierta cuál puede ser el comportamiento y las intenciones del mercado si las circunstancias empeoraran si este está en manos de programas informáticos (que, como es sabido pueden desencadenar ventas a larga escala de forma automática). Yellen no dio pistas sobre futuras decisiones de política monetaria, tanto en tipos como en ajuste del balance de la Fed. Esto hizo que Wall Street estuviera en la indefinición, con un alza inicial para acabar plano, mientras que el dólar, ante la perspectiva de un encarecimiento del precio del dinero más tardío, volvió a caer respecto al euro.

Por su parte, Mario Draghi, presidente del BCE, celebró que la recuperación global “se está consolidando” pero al mismo tiempo alertó de que “la apertura de los intercambios comerciales está bajo amenaza y el proteccionismo es un serio riesgo”.

El banquero italiano esquivó cualquier referencia directa a la política monetaria. Se limitó a decir que, con el marco regulatorio actual, es posible “permanecer un ­largo periodo con tipos bajos sin efectos secundarios en la estabilidad financiera”. Una manera de defender la necesidad de mantener los estímulos actuales durante un tiempo. En Berlín habrán captado el mensaje.

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