Inicio Ecuador Impunidad sobre los 21 contagiados | El Diario Ecuador

Impunidad sobre los 21 contagiados | El Diario Ecuador

Fue en 1995 que pacientes con problemas renales fueron contagiados con la mortal enfermedad mientras recibían tratamiento en una clínica contratada por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en Guayaquil.

En esos tiempos se hablaba del VIH-sida como la enfermedad de los homosexuales, pero tras la cobertura periodística se demostró que el mal puede afectar a cualquier persona.

Pero fue un niño, de acuerdo a los datos de prensa sobre el tema, el que permitió descubrir la falencia en el cuidado de los equipos de diálisis que causaron el contagio masivo.

Mecanismo.   “Mami, a mí me hacen la hemodiálisis con el mismo filtro”, le contó varias veces el niño Carlos Mora Peñafiel a su madre. Ella le respondió que eso no era posible, porque llevaba un filtro nuevo para cada sesión. 

Pero Carlitos ratificó lo dicho: “el filtro que nosotros llevamos lo guardan y me ponen el anterior usado”.

Esto trascendió en los medios de comunicación que dieron gran despliegue a la información en la búsqueda de justicia.

Manabitas. Entre los afectados de la clínica Garcés se encontraban los manabitas Roy Loor y Luis Valdiviezo. 

De acuerdo a Jairo Vinces, principal de la fundación Salud Orientación General y Ayuda (Soga), luego del escándalo los manabitas de diversas entidades se unieron para luchar en conjunto. La idea era pelear por una indemnización justa para los familiares, ya que la muerte de los infectados era cuestión de tiempo. 

Escándalo.   Según Vinces, varias organizaciones no gubernamentales (ONG) se unieron a nivel del país para plantear demandas y exigir justicia, lo cual nunca lograron.

Las marchas, plantones, reclamos y presencia en los tribunales fueron disminuyendo por falta de dinero.

Los infectados y sus familiares se movían por sus propios recursos y, además de su problema renal, debieron hacer frente a las manifestaciones del sida. 

“Poco a poco el dinero se fue gastando y con ello bajando el tono de los reclamos hasta quedar en nada. Al final les llegó la muerte antes de tiempo y en una pobreza absoluta”, citó Vinces.

Proceso.   El 30 de noviembre de 1995 se registró el fallecimiento de Antonio Torres, el primero de los 21 pacientes que recibían tratamiento de hemodiálisis en ese centro. 

La causa judicial por contagio se inició en octubre de 1996, tras la denuncia ante la jueza 15º de lo Penal de Guayas.

El juez 10º de lo Penal, Édgar Salazar, dictó autocabeza de proceso contra Galo Garcés Barriga, quien fue detenido el 19 de marzo de 1997, así como Galo Garcés Lituma y otros implicados. 

El caso no llegó a sentencia condenatoria para ninguno de los procesados. 

A Garcés se le prohibió la salida del país, no obstante se fue a Estados Unidos. 

El abogado que llevó nuevamente el caso a la justicia fue Rafael Estévez, quien solicitó a la Comisión de la Verdad que se reabriera el caso, ya que es considerado de lesa humanidad, pero no hubo respuesta.

Por el diario Miami Herald de EE.UU. se supo que los Garcés ejercen su profesión en el Jackson Memorial Hospital, y se planteó la demanda internacional en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

Los familiares de los 21 fallecidos tienen la esperanza de que la Fiscalía reabra el caso.

Recuerdos.   Solo quedaron las familias sin recursos y sin esperanzas, dijo Jairo Vinces, recordando que de nada sirvió amarrarse en las puertas del palacio presidencial, porque la justicia se volvió ciega desde el inicio hasta el final del caso. 

La sociedad, por su parte, conoció de la enfermedad.