Inicio Ecuador Terminó con un revólver en el pecho | El Diario Ecuador

Terminó con un revólver en el pecho | El Diario Ecuador

 Por cosas de trabajo, según dijo, se ha visto envuelto en situaciones complicadas, difíciles, que no pensó vivirlas jamás; pero según su propia reflexión, el solo hecho de portar el uniforme lo convierte en blanco de la delincuencia.

Y precisamente por el perfil que maneja prefirió que en esta nota su nombre quede en el anonimato.

Cierto día, mientras llevaba una encomienda en moto, se encontró con una mujer herida y con el rostro cubierto de sangre por la calle Pedro Gual. A duras penas podía ver.

Dijo que ladrones la habían herido para robarle la motoneta.

El agente pidió la descripción de los delincuentes,  se metió en contravía por la Francisco Pacheco y mientras rodaba la cuadra, se topó de frente con ellos a bordo de la pasola robada. Los sujetos, al verse descubiertos, abandonaron el vehículo y corrieron en diversas direcciones.

“Don Nava” siguió a uno de ellos. Abandonó su transporte y corrió por la calle Julio Jaramillo, junto al mercado uno.

A escasos centímetros lanzó un puntapié al sospechoso y lo hizo caer. El siguiente paso era abalanzarse sobre él, pero advirtió que el extraño extrajo un revólver de su bolso.

Se trataba de un 357 niquelado. “Te llegó la hora”, dijo el maleante. “Don Nava” se resignó; pero,  como enviado divino, un vendedor de pescado sacó un enorme machete e infundió temor en el hombre armado, el cual optó por salir corriendo.

El tiempo transcurrió, pero en el agente se quedó impregnado el aprendizaje de esa experiencia; es decir, no acorralar al sospechoso mientras no cuente con apoyo necesario para lograr una detención satisfactoria y sin complicaciones.

El ahora sargento de la Policía dijo que ese día no llevaba arma de fuego porque hacía el papel de mensajero. “Creo que Dios estuvo ese día conmigo”, relató “Don Nava”.