Las 107 horas de adoctrinamiento de mi hijo

«Recuerdo perfectamente el día en que mi hija comenzó 5º de Primaria. Fue exactamente el 12 de septiembre de 2012, un día después de la Diada. Nada más comenzar la clase, la primera tarea que ordenó el profesor fue que cada niño redactase cómo había celebrado esta festividad con su familia, si habían salido a la calle o habían permanecido en casa». Esta es una de las múltiples anécdotas que puede contar Jael, una madre mexicana de dos niños afincada en Barcelona, que ha emprendido una batalla vía blog y redes sociales para denunciar el proselitismo independentista que se promueve desde algunos colegios catalanes, tanto con la elección de los libros de texto como con ciertas actividades, como las visitas guiadas al Parlament. «Están especialmente diseñadas para lavar la cabeza a los pequeños, con explicaciones partidistas de la Guerra de Secesión de 1714, que ellos hacen llamar Guerra de Cataluña y España», lamenta Jael.

La última polémica en torno al asunto saltó a la palestra el pasado día 8, cuando el presidente de la Asociación de Libros de Texto (Anele) –que representa al 90% del sector– denunció en el Congreso las presiones recibidas en algunas comunidades para que modificase el contenido de los currículum dependiendo del partido que ostentase el poder. A estas «presiones» se une el reciente informe publicado por el sindicato de profesores catalán AMES, tras estudiar los libros de texto de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria de las principales editoriales catalanas. En ellos, denuncia AMES, «se reducen a la mínima expresión los contenidos de geografía e historia española; se pone como ley principal al Estatuto de Autonomía; se da a entender que Cataluña es otro país de la UE o se convierte el Reino de Aragón en la inexistente ‘‘corona catalanoaragonesa’’».

«Yo lo denuncié en el colegio, pero los demás padres no me apoyaron, quizá para que no repercutiera negativamente en sus hijos», cuenta Verónica, madre de un niño de 10 años que cursa 5º de Primaria en un colegio público de una localidad barcelonesa. En este centro se utilizan libros de una de las editoriales denunciadas por hacer «un planteamiento ideológico tendencioso». «Mi hijo sólo estudia la historia de Cataluña y de España ni una línea», asegura Carolina. Cuando, alarmada, preguntó al profesor, le garantizó que «era en sexto de primaria cuando tocaba estudiar todo lo relativo al Estado», pero aún así, esta madre duda si eso será suficiente para que su hijo llegue con el nivel adecuado de historia y geografía española a la ESO. «De la catalana no tengo duda de que su nivel será altísimo, le hacen estudiarse hasta la letra de ‘‘Els Segadors’’» . Éste es el himno oficial de la comunidad catalana pero en el encabezamiento de la página lo hacen relativo a «nuestro país». En este mismo libro se juega con la ambigüedad, por ejemplo, al señalar que «Cataluña forma parte de un Estado» –no menciona que es el español– que «puede tener un Gobierno propio». Todos estos planteamientos se estudian en la clase de Ciencias Sociales, una asignatura que por norma tiene que estudiarse cuatro horas a la semana en el quinto curso de primaria. Así, como el calendario escolar de Cataluña cuenta con 27 semanas lectivas (al eliminar festivos y fines de semana), se imparten en total 107 horas de Ciencias Sociales en los colegios catalanes.

A lo anterior, dice Carolina, se suma el sesgo político de la dirección del colegio. «Conozco a la directora desde hace mucho tiempo y sé que milita en una entidad independentista, por eso mis sospechas aumentaron cuando al hacerse ella cargo del centro decidió cambiar los libros de texto por los de otra editorial, que precisamente ha sido tildada de tendenciosa», afea Carolina. Y se queja de que ahora su hijo tiene que estudiar «barbaridades», como que «la lengua propia de Cataluña es el catalán sin explicar que es cooficial al castellano». «El tema de la lengua es una batalla perdida, a los alumnos no les dejan expresarse en castellano pese a las quejas de muchos padres, de hecho yo he dejado de ir a las reuniones porque sólo se hacen en catalán y si alguno pregunta si pueden repetirlo en español directamente le dicen que no, o que se espere a que acabe el encuentro para atenderle».

Como Carolina, Jael ha tenido varios enfrentamientos con el colegio por el «adoctrinamiento nacionalista» de algunos profesores. Uno de los choques vino motivado por la actividad propuesta por uno de los docentes: tras repartir entre sus alumnos un artículo escrito por el científico Manel Esteller en «El Periódico», de título «Historia de la medicina catalana», les propuso contestar a ciertas preguntas, todas ellas relacionadas con el tema sanitario. No obstante,cuando esta madre se sentó con su hijo a leer el artículo, reparó en ciertas «mentiras con fines adoctrinadores». Como que «Cataluña se encuentra entre las naciones más destacadas del mundo en el campo de la medicina»; que «Miguel Servet era catalán», cuando es originario de Huesca; o que «Ramon y Cajal hizo los descubrimientos decisivos de su obra en Barcelona». Con todo esto, Jael decidió enviar una carta al profesor «desmontando una a una todas las falsedades del artículo» y el docente «acabó por pedir perdón públicamente». afirma.

Tras las denuncias de la Asocición de editores de libros de texto (Anele) y las del sindicato de profesores (Aemes), el Gobierno decidió abrir una investigación para esclarecer qué hay de cierto. El ministro Íñigo Méndez de Vigo explicó que será la Alta Inspección la encargada de realizar el informe y que, tras estudiarlo, actuará en consecuencia. Y aclaró que si bien son las comunidades las que tienen transferidas las competencias educativas, el Gobierno tiene una responsabilidad subsidiaria y que, por ello, actuará para que los contenidos que se estudien en los colegios sean acorde a la ley.

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