Lectura: Los libros sobreviven a las pantallas

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El barómetro que mide los índices de lectura llevaba cinco años sin publicarse por los agentes del sector. El estudio de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) se ausentó, por tanto, de los años más difíciles del siglo presente para medir la fuerza de una costumbre antigua. En este tiempo, la irrupción de las pantallas de los teléfonos inteligentes y la crisis económica hacían presagiar el hundimiento del hábito de la lectura tradicional, pero según el estudio presentado ayer, de nuevo, por el presidente del sector, Daniel Fernández, «el paisaje después de la batalla», como se refirió a estos años recientes, no es tan desolador. El 65,8 por ciento de los españoles lee libros de forma habitual (al menos un libro al trimestre) frente al 63 por ciento del año 2012. Sin embargo, como suele suceder con las grandes encuestas, hay datos que resultan algo preocupantes. En palabras del propio Fernández, hay aspectos que dejan un «sabor agridulce» pero las líneas generales «mejoran de forma modesta».

El porcentaje de lectores frecuentes, aquellos que leen al menos una vez a la semana, se ha incrementado desde 2012 y representa el 47,7 por ciento de la población, aunque se ha reducido el que lo hace todos o casi todos los días, al pasar del 31,2 al 29,9 por ciento. La combinación de estas dos tendencias está definida por la gran competencia que existe entre las opciones de ocio en la sociedad contemporánea. Fernández lo explicó así: «La lectura digital no ha hecho elevarse los datos de lectores con la misma fuerza que, por ejemplo, ahora ha aumentado el consumo de series de televisión. La lectura no ha dado ese salto tan grande». Sin embargo, parece que ha resistido la fuerte competencia de otros soportes.

«Piratería del 80%»

La irrupción de los soportes diggitales también ha tenido un efecto en la lectura en general. El 76 por ciento de los españoles mayores de 14 años lee algún tipo de contenido en soporte digital, aunque la mayoría son redes sociales (56,9 por ciento), webs y foros (49 por ciento) y periódicos (41 por ciento). Solo el 27,2 por ciento lee libros. El secretario de FGEE, Antonio María Ávila, corroboró que la «piratería» sigue presente en el sector editorial y la cifró en el 80 por ciento de los títulos que se consumen. Por otra parte, esta coexistencia de tipos de lectura ha redundado, según Fernández, en un cambio más profundo, que tiene como telón de fondo la «pérdida de la lectura reposada, detenida, con atención plena». Según el informe, el lector de libros en tiempo libre en formato digital tiene un perfil más femenino, joven, y de alto nivel formativo. El lector exclusivamente en papel, termina unos 11,6 libros al año, mientras que el que consume ambos soportes llega a los 16,8. Otro de los datos destacables es la fuerza de la lectora frente al lector, un hecho que se repite en toda Europa. En España, las mujeres leen más que los hombres en todos los tramos de edad. En algunos casos, como en la franja de edad de los 45 a 54 años, hasta 20 puntos más de media: el 73,1 por ciento de ellas frente al 51,8 de ellos. Por comunidades, la de mejor media lectora es Madrid, donde el 71,4 por ciento se declara lector, seguida de Navarra, el País Vasco, La Rioja, Cantabria y Cataluña. A la cola, Extremadura, Canarias, Andalucía y Castilla-La Mancha.

La falta de tiempo

Pero el estudio deja datos negativos como la existencia de un 40,3 por ciento de personas que dicen no leer ni tener interés en hacerlo. «Es más o menos el porcentaje de personas que tampoco va a museos o conciertos y que no se ve concernida por el consumo de cultura», dijo Fernández. Sin embargo, este desinterés crece alarmantemente hasta el 49 por ciento en la franja de edad de 25 a 34 años. Otro de los datos negativos es que, en la edad superior, de 35 a 44 años, el 75,7 por ciento declara que no lee o no lee más «por falta de tiempo». En cambio, según Fernández, la lectura de libros en tiempo libre ha aumentado en sectores de población tradicionalmente con índices más bajos como amas de casa y jubilados, así como en población desempleada. El estudio revela también que en el último año, el 68,1 por ciento de los españoles no ha pisado una biblioteca, a pesar de que la valoración que hacen los ciudadanos del servicio que prestan es muy buena, con una puntuación de 8,23 sobre diez. Aragón, Canarias y Madrid son las más satisfechas en este sentido.

Otro de los buenos datos es que los españoles prefieren comprar los libros en librerías antes que en centros comerciales y otro tipo de establecimientos no especializados. El año pasado adquirimos una media de 9,4 libros frente a los 10,9 de 2012. En la lista de autores preferidos, «Patria», de Fernando Aramburu, y hasta cuatro títulos de Dolores Redondo entre los diez primeros: «El guardián invisible», «Legado de huesos», «Ofrenda a la tormenta» y «Todo esto te daré». En la lista siguen apareciendo otros más antiguos como «La sombra del viento» (Ruiz Zafón), «Los pilares de la tierra» (Ken Follet» y «50 sombras de Grey» (E. L. James).