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Por una educación más flexible y personalizada

Los sistemas educativos y las instituciones educativas no cambian tan rápido como cambian otros componentes de la sociedad; cambios que avanzan en forma exponencial, mientras que las aulas permanecen como hace cien años: prevalece la educación tradicional centrada en el docente que transmite información y dicta clase. Los conceptos de una pedagogía activa -reconocidos desde comienzos del siglo pasado- se han aplicado en colegios de élite y poco en las escuelas de poblaciones más vulnerables.

El cambio en los sistemas educativos para incrementar la calidad de la educación en las escuelas de mayor vulnerabilidad, requiere de una perspectiva sistémica y de un nuevo paradigma pedagógico, porque hacer más de lo mismo no es suficiente. En América Latina se ha avanzado en cobertura pero no en calidad; la educación en la región sigue mostrando bajos resultados y fracaso escolar; la tendencia de las reformas en América Latina ha sido más en lo administrativo que en lo pedagógico.

El nuevo paradigma pedagógico modifica el concepto de acto, tiempo y espacio educativo. El cambio en el acto educativo implica pasar del modelo frontal de la educación centrada en el docente a un nuevo rol del docente como tutor y facilitador del aprendizaje centrado en el estudiante; el docente promueve el aprendizaje colaborativo, la comprensión y la construcción social del conocimiento. El docente se caracteriza por su ética y empatía; con capacidad para orientar y retroalimentar a los estudiantes en sus proyectos de vida; tiene mayor conocimiento de las necesidades, las actitudes, el desarrollo socioemocional y el potencial individual y grupal de los estudiantes.

Se requieren sistemas personalizados y flexibles que promuevan el aprendizaje individual y grupal, aprendizaje personalizado y colaborativo. El concepto de tiempo educativo cambia porque todas las personas pueden aprender, pero hay diferentes ritmos de aprendizaje. El aprendizaje debe concebirse como una actividad y no como un lugar; no sólo se da en el aula de clase, el aprendizaje se desarrolla en otros espacios, en el hogar, en el trabajo, en la comunidad.

Por eso hay que pensar más allá de las paredes de las escuelas, hay que crear una Sociedad del Conocimiento en la que se aprende permanentemente, en ambientes formales y no formales. Dispondrá de diversas fuentes de información, no sólo a través del docente. Las acreditaciones de competencias y desempeños no sólo las suministrarán las instituciones del sector educativo, podrán participar otros, como organizaciones, empresas, comunidades de práctica y de aprendizaje. Clases desarrolladas a través de nodos virtuales y conformación de redes de aprendizaje mediadas por plataformas y recursos tecnológicos.

Además de ampliar cobertura, debemos hacer más esfuerzos por asegurar que la creatividad y la innovación se promuevan. Más que recibir información, el estudiante debe aprender a aprender, porque la educación será un proceso de aprendizaje durante toda la vida, tanto individualmente como en equipo; las habilidades personales, socioemocionales y de aprendizaje, prevalecerán sobre la cantidad de conocimientos adquiridos por un estudiante.
*Directora Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente y Premio WISE 2013