¡Claro que Podemos no llora por Rita!: ya derramó todas las lágrimas por Chávez

Los han acusado de insensibles, de miserables morales, de mezquinos, de ruines porque no asistieron al minuto de silencio por la muerte de Rita Barberá –Iglesias y Garzón justifican así haberse ausentado del minuto de silencio por Rita Barberá: “Los homenajes a corruptos, sobran”-.

Pero los hechos demuestran que no, que los podemitas no son insensibles al dolor y la pérdida de vidas humanas. No. Lo que ha quedado claro es que el partido morado sabe distinguir con un fino olfato, el del sectarismo, las causas que escoge para mostrar su espíritu más plañidero.

Fue en 2013 cuando el sátrapa de Hugo Chávez, a la sazón dictador venezolano, moría tras una penosa lucha contra el cáncer. El presidente chavista, financiador de los podemitas, pasaba a ser para el grupo de Iglesias y compañía poco menos que un santón al que había que venerar como fuese.

Así, el actual secretario general de Podemos hacía este retrato de Chávez –Así babeaba Pablo Iglesias en Venezuela alabando a su padrino Hugo Chávez-:

Hace un año los demócratas no teníamos ninguna razón para estar de luto, pero hoy sí, porque hoy los demócratas hemos perdido a uno de los nuestros.

Y enaltecía la figura del chavista:

Ese es el ejemplo de América Latina y eso ahora mismo en estos momentos, mucho más que hace cinco o diez años, se convierte en una alternativa para los ciudadanos europeos. Qué envidia me dan los españoles que viven en Venezuela, es un ejemplo democrático.

Los que simpatizamos con el proceso bolivariano decimos que Chávez vivo es peligroso para los oligarcas pero muerto es invencible. Impulsa los motores de cambio y cabalga con su estandarte en el continente de América Latina. Chávez es inmortal, es el pueblo

Íñigo Errejón tampoco se cortaba un pelo en los elogios al dictador –Con esta emoción lloraba Errejón la muerte de su admirado padrino: “¡Chávez vive, la lucha sigue!”-:

A Chávez le debemos la recuperación de la política como un arte plebeyo y cotidiano. Le debemos la reivindicación de la democracia como tensión permanente, el socialismo como democracia sin fin. Venezuela no está sola, en el sur de Europa necesitamos mucho de ese cálido viento latinoamericano. Chávez vive, la lucha sigue.

Y el almibarado Juan Carlos Monedero sacaba su vena más poética cuando ya la muerte de Chávez era inminente –La hemeroteca de Podemos: Lágrimas de Monedero-:

He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos. Querer a Chávez nos hace tan humanos, tan fuertes. Chávez en la señora que limpia, Chávez en el señor que vende periódicos a la entrada del metro, Chávez de la empleada de la tienda, Chávez del vendedor de helados, Chávez de la abuela que ahora ve y de la que ahora tiene vivienda, Chávez de la esquina caliente de Caracas y de la lonja de pescadores de Choroní, Chávez de la poesía rescatada, de los negros rescatados, de los indios rescatados, Chávez de lo que hoy es posible en América y que hace veinte años era imposible. He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos y no se me quita. Fuerza Hugo. Aguanta. Aguanta para ayudarnos a quitarnos este miedo de la soledad de cien años. Aguanta Presidente. Aguanta.

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