Cuando los pesebristas demócratas ven peligrar “la vida padre”

En la mañana del 20 de noviembre, en un programa de radio, tuve ocasión de escuchar una entrevista realizada a Iratxe García Pérez; socialista vasca que casi nadie conoce, pero que desde 2004 es eurodiputada y desde 2014 preside la Delegación socialista española en el Parlamento Europeo. En dicha entrevista, y como no podía ser de otra manera, arremetió contra Donald Trump, alertando sobre los peligros que los “populismos de extrema derecha” pueden traer hasta Europa.

También justificó la entrada de inmigrantes al considerar que Europa es un continente con una población envejecida, porque es necesario rejuvenecerla. Lo que no dijo la entrevistada, es que tanto ella como su partido son abiertamente proabortistas, y por tanto colaboradores necesarios para ese envejecimiento y ese bajo índice de natalidad europeo. Tampoco hizo referencia a que esos inmigrantes, mayoritariamente musulmanes, con familias de un hombre con varias mujeres y decenas de hijos, profesan una religión que no permite el aborto, que no vienen a Europa a vertebrarla con su trabajo y sus aportaciones modernas y vanguardistas, y que a lo que vienen es a parasitar en nuestros presupuestos como familias numerosas y en riesgo de exclusión social, no respetando nuestras costumbres ni cualquier otra religión que no sea la suya.

Ni que decir tiene, que en ningún momento se refirió la entrevistada al comunismo criminal que PODEMOS ha llevado a Venezuela, y que es esa extrema izquierda que gracias al partido socialista obrero español, o sea, su partido, la que está gobernando en varias ciudades y comunidades autónomas españolas, llevándolas a la peor de las ruinas económicas y sociales.

Pero, para entender bien la postura, la “filosofía” y el discurso ideológico de esta mujer socialista -que se estará embolsando actualmente unos 24.000 euros mensuales-, es necesario dar un repaso a su corto historial académico y un largo pesebrismo político, a costa del sudor, el trabajo y el sacrificio de los sufridos contribuyentes españoles.

Pues bien, está mujer bien colocada y remunerada, cuyo discurso es de la misma escuela que el de María Antonia Trujillo, Leire Pajín, Carmen Calvo, Bibiana Aido, Zapatero o incluso Pedro Sánchez, pero con voz más dulce y victimista, después de diplomarse en “trabajo social” en 1995 y con solo 22 años de edad, ya era secretaria general de la Juventudes Socialistas de España en la capital vallisoletana allá por 1996. Tres años después, pasó a ocupar esa misma secretaría pero en la Junta de Castilla y León.

En las elecciones municipales de 1995, fue concejal en la localidad de Laguna de Duero, e integrante de la Diputación Provincial de Valladolid, cargos que ocupó hasta el año 2000, cuando pasó a ser diputada por Valladolid. A partir de entonces y hasta 2004, fue portavoz adjunta de la Comisión del Política Social y Trabajo del Congreso.

Pero hay más; en 2004 fue nombrada “miembra” de la ejecutiva del PSOE de esa misma comunidad autónoma y, cuatro años después, subsecretaria del partido en Valladolid. Ese mismo año (2004) fue elegida diputada en las elecciones al Parlamento Europeo, repitiendo en 2009 y 2014 en integrándose en el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. En esta última legislatura (2014-2019), es presidente de la Comisión de Derechos de la mujer e igualdad de género del Parlamento de Estrasburgo ¿Les suena?

En el XXXIX Congreso Federal del PSOE fue elegida secretaria de la Unión Europea dentro de la Comisión Ejecutiva Federal.

En resumen, empresas, lo que se dice empresas, no habrá creado ninguna; puestos de trabajo para ofrecer empleo a esas mujeres que con tanto énfasis dice defender, tampoco, pero eso sí, parasitar en la ubre del Tesoro Nacional durante toda su vida a costa del presupuesto, ha sido para ella objetivo primordial y preferente. Veamos un breve resumen:

Concejal del Ayuntamiento de Laguna de Duero (1995-2000).
Secretaria general de JSE de Valladolid (1996-1999).
Secretaria general de JSE de Castilla y León (1999-2002).
Diputada por Valladolid en el Congreso de los Diputados (2000-2004).
Diputada en el Parlamento Europeo (Desde 2004).
Secretaria de Unión Europea del PSOE (2014-2016).
Presidente de la Delegación Socialista Española en el Parlamento Europeo (2014-2016).

Pues así y en esa misma línea, han ido circulando todos y todas. Esto es “la casta” pesebrista española denominación de origen, creada en torno al sistema constitucional y autonómico de 1978. Esta es la ralea que anda a navajazos cuando llega la hora de confeccionar las listas ante unos nuevos comicios.

Los que actualmente no gozan de un cargo político, están ejerciendo como funcionarios o colocados/as en algún chiringuito público. Otros/as, en organismos internacionales por designación presidencial. Y los que ya agotaron la política de partido como medio de lucro, tanto nacional como internacional, una de dos, o dirigen alguna plataforma o asociación subvencionada con dinero público, u ocupan cargos en las grandes multinacionales al servicio del mundialismo.

Así funciona la democracia liberal de partidos en España. De ahí, esa defensa a ultranza que llevan a cabo los partidos políticos del sistema autonómico, aun a sabiendas de que ese sistema de 17 gobiernos es el cáncer que nos está devorando.

No es de extrañar por tanto, y con esto termino, ese miedo a Donald Trump y a la repercusión que su victoria pueda tener en Europa, donde los pesebristas políticos, los vividores de la política y los chupópteros de la Unión Europea, son legión.

Alertan a través de todos los medios, del peligro que supones para el viejo continente el surgimiento de movimientos identitarios a los que ellos llaman con desprecio de “extrema derecha”, cuando lo que realmente peligra es “la vida padre” de los pesebristas demócratas, y los chollos, prebendas y privilegios a costa del presupuesto nacional, como los que sin ir más lejos ha venido disfrutando, de la mano de su partido, esta mujer socialista que muy pocos españoles conocen, y que se llama Iratxe García Pérez.

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