Ciudadanos inicia su declive en Cataluña con la pérdida de más de un tercio de su militancia

Inés Arrimadas fue elegida este fin de semana candidata de Ciudadanos a la Generalitat en unas primarias donde obtuvo un respaldo del 96% entre quienes votaron. Aunque todavía no hay convocatoria de elecciones autonómicas, la formación naranja trabaja ya en este escenario, basando su estrategia en reducir los comicios a un cara a cara Arrimadas-Junqueras; constitucionalismo frente a independentismo. En este proceso de primarias en Cataluña votaron 825 personas, lo que representa un 35,18% de participación. En cinco meses, Ciudadanos ha perdido 1.227 afiliados en esta comunidad.

Los datos desvelan que en Cataluña, actualmente el partido cuenta con 2.350 militantes en ‘su’ comunidad, pues la formación nació en esta región fruto de un manifiesto de intelectuales para combatir el independentismo y ocupar el espacio político dejado por PSC y PP. Sin embargo, en enero, el censo oficial facilitado por el partido para la votación de compromisarios, de cara a la Asamblea General, fue de 3.577.

Ciudadanos pierde un 34% de la militancia en cinco meses

Esto supone que en cinco meses, Ciudadanos ha perdido 1.227 militantes en Cataluña. Ha visto cómo su censo mermaba en un 34,3%. Desde la formación se explica este descenso en que son militantes a los que se les ha dado de baja por no estar al corriente en el pago de la cuota. Los estatutos recogen que se perderán la condición de afiliado al producirse un impago por un periodo de más de seis meses. Señalan que es gente que ya acumulaba en enero cuatro o cinco meses y se ha hecho efectiva su baja. Contraponen, además, que ha seguido habiendo afiliaciones.

Cataluña es una comunidad crucial para Ciudadanos. No ya sólo porque es su lugar de origen, sino porque actualmente Arrimadas es la líder de la oposición y su meta en las próximas elecciones es poder ser la punta de lanza de un frente constitucionalista que desplace los independentistas del gobierno de la Generalitat.

Sin embargo, la división entre la militancia en esta comunidad quedó patente con motivo de la Asamblea General y la supresión de la socialdemocracia del ideario. El sector socialdemócrata ganó a la lista oficial de Rivera la votación de los delegados compromisarios, pero no evitó el paso al liberalismo progresista. Durante la Asamblea ya mostraron su resignación y, también, malestar. Estos militantes, de momento, se han resignado a no seguir dando batalla. Eso sí, el descenso de afiliados coincide en el marco temporal con el cambio de ideario impuesto por Rivera.

Guiños de Arrimadas al nacionalismo

Albert Boadella, uno de los fundadores de Ciudadanos, ya criticó lo guiños de Inés Arrimadas, hacia el nacionalismo. La jefa de la oposición catalana ha llenado sus discursos de referencias a la necesidad de mejorar la financiación autonómica de Cataluña, o de que se impulse el corredor mediterráneo, incorporando un discurso para atraer al electorado que antes votaba a la desaparecida Unió y a parte del de Convergència. Aunque la dirección de Albert Rivera subraya que no ha habido ningún cambio de estrategia.

Tampoco pasa inadvertido el matrimonio de Arrimadas con el independentista Xavier Cima, exdiputado de la antigua Convergència i Unió. Este hecho fue considerado por muchos militantes como una traición a los idearios del partido.

 

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