Domènech descarta apoyar a un pacto de Govern en el que participe Ciutadans

A falta de opciones para la victoria, según los sondeos, Catalunya en Comú está llamada a ser el árbitro de estas elecciones catalanas. Acusada de indefinición en el choque entre independentistas y constitucionalistas, parece que en el caso de los pactos la candidatura sí tiene claras cuáles son sus líneas rojas. En una intervención en el Cercle d’Economia, Xavier Domènech ha descartado que Catalunya en Comú preste sus escaños para ayudar a Ciutadans a dirigir el Govern o a participar en un acuerdo que decida quién gobierna.

Domènech ha sido interrogado por una asistente sobre tres escenarios: el de que ayude a investir a la presidenciable de Ciutadans, Inés Arrimadas, el de que haga lo propio con Carles Puigdemont y el de que se repitan las elecciones porque no hay forma de que se llegue a un acuerdo entre partidos. Ha descartado de plano la posibilidad de respaldar a Arrimadas y, sin citarlo, también a Puigdemont, ya que ha dicho que la unilateralidad tampoco le parece una vía de futuro.

Palabras reforzadas por Podemos, que también este martes ha descartado dar su apoyo no solo a un Govern dirigido por Ciutadans sino también a un pacto que convierta al candidato del PSC, Miquel Iceta, en presidente con el respaldo del partido de Albert Rivera.

Entre el cupo y el régimen general

A Domènech, le tocaba este martes explicar su programa electoral en el Cercle d’Economia, lo que en un

“Difícilmente podrán resolver Marta Rovira e Inés Arrimadas el problema del paro si no saben ni la tasa”

Xavier Domènech

Candidato de Catalunya en Comú

presidenciable de izquierda ha significado, de toda la vida,  tranquilizar a los empresarios, persuadirlos de que no quemará nada. Domènech ha vendido en el Cercle el nuevo acuerdo social, político y económico que postula y ha ajustado el tono a la ocasión y ha cuidado las palabras para transmitir al sector empresarial la idea de que el cambio que defiende también le conviene y de que no es un peligroso extremista, aunque esté claro que las posiciones entre él y los que le escuchaban no son exactamente similares.

En lo que a concreciones se refiere, Domènech ha defendido una relación fiscal entre Catalunya y España que se encuentre en un punto medio entre el concierto vasco y el actual régimen general. Los maliciosos lo podrían llamar equidistancia económica.

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