El PP evita la autocrítica sobre Barberá y pone el foco en los medios

El Partido Popular buscó responsabilidades fuera de sus filas. Y, más en concreto, en los medios de comunicación. “Ha habido una auténtica cacería mediática que afectó mucho a Rita”, declaró José Manuel García Margallo, que habló en Telecinco de “artículos y opiniones realmente muy hirientes y muy injustos”. Rafael Hernando apuntó directamente a La Sexta y denunció un “pimpampum” contra la senadora “porque daba audiencia”.

Frente a la dureza contra los medios -“las hienas siguieron mordiéndola”-, el PP rehusó oficialmente hacer autocrítica. En palabras de Hernando, a Barberá se le apartó, obligándole a que devolviera su carnet de militante, para “protegerla”. Su sumó a esta tesis Rafael Catalá, el ministro de Justicia: “Abandonó el partido para tener más tranquilidad y estar menos bajo los focos mediáticos” y defenderse en los tribunales “con reposo”.

Un relato que choca frontalmente con los hechos. La dirección nacional, por orden de Mariano Rajoy, tuvo que esforzarse a fondo para que Barberá diera un paso atrás, en una traumática y dolorosa caída política. Fernando Martínez Maíllo y María Dolores de Cospedal fueron los negociadores, ya que el presidente rehusó entonces hablar directamente con ella. Ya previamente, con la senadora en todas las portadas por la presunta financiación ilegal del PP valenciano, ésta mandó unos mensajes de texto muy duros a los vicesecretarios generales, que se negaron a respaldarla pública. También rompió el contacto, tras momentos de gran tensión, con Isabel Bonig, la presidenta del PP Valenciano.

El PP, incluido Hernando, decidió abandonar políticamente a Barberá bajo el argumento de que ya no era del partido. Este mismo lunes, al término del Comité de Dirección, Pablo Casado usó ese argumento para no entrar a valorar su declaración ante el Tribunal Supremo. Y fue su expulsión y su repudio lo que pusieron en entredicho, pocas horas después de su muerte, desde José María Aznar a Esperanza Aguirre. También Celia Villalobos, que siempre la defendió públicamente.

La propia familia de Barberá desmiente la teoría de que el PP la apartó para protegerla. Este diario ya avanzó el miércoles el enfado del entorno de la senadora con el partido, como corroboró José María Corbín, su cuñado: “Rita ha muerto de pena y la principal aportación la han tenido los suyos”, declaró a la Cope. Quienes la conocían han sido prácticamente unánimes: “Se quejaba de que su partido la había abandonado, con todo lo que ella había hecho por el PP”.

“La reflexión que tenemos que hacer todos en casos como estos es que tenemos que estar más cerca de las personas, acompañarlas más. Ese es el reproche que algunos nos podemos hacer, que teníamos que haberla llamado más, que hubiera sentido el calor de no sentirse sola”, dijo Íñigo Méndez de Vigo, más comedido que Hernando y Catalá. Rajoy, a través de su equipo, se limitó a reclamar “respeto” ante el dolor de la familia y amigos de Barberá.

Y es que, un día después, el PP aún no remontaba ante el mazazo por el fallecimiento repentino de la que fue su gran referente. “Si ayer -por el miércoles- se hubiera llamado a los valencianos a despedir a Barberá, hubiera sido una manifestación”, destacó Aguirre ante los micrófonos de esRadio.

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