El PP sale de cacería contra las 'hienas' que acosaron a Barberá y se da un tiro en el pie

¿Mala conciencia dentro del PP nacional con la muerte de Rita Barberá? Está claro que en los últimos días, desde el 23 de noviembre de 2016, cuando se conoció el fallecimiento de la senadora valenciana ha habido en la sede de Génova 13 una carrera a contrarreloj para intentar blanquear, no la imagen de la política, sino la de muchos altos dirigentes que 48 horas antes no querían saber nada de la exalcaldesa de Valencia.

Como cuenta muy bien este 25 de noviembre de 2016 Jaume Pi en las páginas de La Vanguardia, el enfado que existe en el PP valenciano con la dirección nacional del partido es de órdago a la grande –La escalofriante profecía de Cospedal hace nueve meses: “Hasta que Rita Barberá no muera de un infarto, no van a parar”-.

Independientemente de que determinados medios de comunicación hayan podido lanzarse como lobos hambrientos (o hienas, que dijese el portavoz parlamentario Rafael Hernando) a despellejar a Barberá, lo cierto es que desde los populares levantinos entienden que fue Génova 13 quien empujó a la política al abismo –La prensa achicharra a Iglesias por su actitud con la muerte de Barberá: “Ruin, mezquino y miserable moral”-.

La consigna en el PP nacional ha sido negar la mala conciencia y echar tierra sobre las declaraciones realizadas en los últimos tiempos por dirigentes populares.

Miren la perla de Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del PP sobre Rita Barberá:

Está haciendo daño al partido. Al PP no le gusta no poder tener un comportamiento intachable en el ejercicio de las responsabilidades públicas. Rita Barberá haría bien en apartarse.

O el exalcalde de Vitoria, Javier Maroto:

No cumple con los criterios ni de dignidad ni de ejemplaridad. Dice que no quiere dañar al partido, pero no está siendo así.

Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del partido de Mariano Rajoy, decía esto el 21 de noviembre de 2016 cuando le preguntaban por la declaración de Barberá en el Supremo:

Barberá no forma parte del partido y sobre esto tenemos poco más que decir.

Pero es que en los meses anteriores el discurso seguía siendo igual de duro. Este extracto pertenece a febrero de 2016, cuando en el PP estaban fritos porque Rita se marchase:

Hay vida fuera de la política. Ella debería hacer un ejercicio de reflexión y ver si aporta algo al partido

Pero tres días después, con la exalcaldesa de cuerpo presente, esta es la perla que dejaba el amurallado Casado:

Rafael Hernando, en un alarde de trapecista político, trató de vender como una virtud que gracias a que él y otros dentro del PP optaron por ‘convencer’ a Rita que lo mejor era irse del PP le evitaron un sufrimiento aún mayor:

Pedimos a Rita Barberá que se fuera pensando que de esa manera la iban a dejar tranquila. No fue así.

Y claro, una vez muerta la senadora, que ahora estaba arrinconada en el Grupo Mixto, salió Hernando a cargar contra las ‘hienas mediáticas’:

Apartamos a Rita, pero da igual, las hienas siguieron mordiéndola.

Varios de los concejales y excompañeros que formaron parte del equipo de Rita Barberá en el Ayuntamiento de Valencia han lamentado la presión a la que fue sometida la exalcaldesa por parte de los medios de comunicación pero también el rechazo que sufrió por parte de algunos cargos públicos y militantes del PP.

Según Félix Crespo, edil en el consistorio de la Ciudad del Turia y compañero político de Barberá:

A Rita se le aplicó una sentencia en vida. Determinados cargos dentro del PP deberán hacer una reflexión tras significarse sobre el papel que debía jugar Rita dentro del PP. Ella sufrió el desgaste que habría sufrido cualquier persona y no ha podido asumir las vejaciones, el insulto, el desprecio y el olvido de tantos con los que trabajó y le quisieron.

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