Inicio España El PSOE resiste y el PP se estanca en los sondeos

El PSOE resiste y el PP se estanca en los sondeos

La única encuesta válida es la que dictan las urnas el día de las elecciones. Y en tiempos de tribulación como los actuales esa perogrullada se convierte en un veredicto indiscutible. Desde que comenzó la pandemia, la intención de voto se ha transformado en una montaña rusa para los institutos demoscópicos, con altos y bajos que llevan a dudar de la solidez de las estimaciones. Entre marzo y finales de mayo se difundieron aproximadamente unas 40 encuestas sobre intención de voto en unas elecciones generales, y entre junio y octubre se han realizado otras tantas. Y en ambos casos la estabilidad parecía la tónica dominante, aunque con algunas diferencias.

A finales de mayo, los pronósticos apuntaban un lento desgaste del PSOE y Unidas Podemos y un decidido avance del PP a costa de Vox, en paralelo a una estabilización al alza de Ciudadanos. De alguna manera, el final del estado de alarma y el inicio del verano parecieron corresponderse con el gran “momentum” del PP. En algunos sondeos de julio, los populares acariciaban el empate técnico con el PSOE –e incluso el sorpasso en escaños– y acorralaban gradualmente a Vox.

Ahora, en cambio, la encuesta promedio mantiene al Partido Socialista incluso ligeramente por encima de su voto en las elecciones de hace un año, mientras que los populares se han estancado en su intentona de reconquistar el espacio de la derecha, ante la resistencia de Vox. De hecho, el partido de Pablo Casado parece incapaz de superar el umbral de los cien escaños (ahora tiene 89) y no logra reducir de forma significativa la dispersión del sufragio de centro y derecha. Cs podría arañar incluso algún diputado más, por encima de los diez actuales, y Vox se mantiene instalado en una horquilla de entre 40 y 50 escaños (frente a los 52 del 10 de noviembre).

Sánchez superaría los 120 escaños, pero el PP no iría más allá de 100, en un hemiciclo más difícil para las mayorías

En realidad, los promedios de voto de cada partido son muy similares a los de finales de mayo pasado, con ventaja en sufragios para el bloque de centro y derecha. Sin embargo, las pequeñas diferencias permitirían al PSOE sumar algún escaño más y neutralizar parcialmente el ligero descenso de Podemos y Más País. De ese modo, mientras a finales de la primavera el centro y la derecha rozaban los 160 diputados y sumaban casi diez más que la izquierda (que caía de los 157 actuales a poco más de 150), hoy esa ventaja se ha reducido sensiblemente.

Aun así, el Congreso resultante de esa hipótesis sería incluso más ingobernable que el actual, ya que reforzaría el papel del independentismo catalán. El centro y la derecha quedarían a casi 20 escaños de la mayoría absoluta de la Cámara, pero el PSOE, Unidas Podemos y los nacionalistas y regionalistas moderados no sumarían la mitad más uno del Congreso ni siquiera con el concurso de Ciudadanos.

El problema de todos estos números, como ya ocurría en mayo pasado, es que ocultan grandes fluctuaciones entre las diversas encuestas. Así, el PSOE oscila en su tasa de voto entre máximos por encima del 32% y mínimos que caen al 25% (tres puntos menos que en los últimos comicios). A su vez, el PP registra máximos cercanos al 28% de los sufragios (casi siete puntos más que el 10-N), pero también mínimos incluso por debajo de su voto en las últimas generales (y no únicamente en los sondeos del CIS).

En cuanto a los nuevos partidos, las oscilaciones que reflejan los sondeos son igual de enigmáticas, aunque miden también la volatilidad de su electorado. Podemos, por ejemplo, exhibe cierta estabilidad, pues su voto se mueve en horquillas cercanas a la media. En cambio, Cs tiene un suelo del 5% de los sufragios y un techo de más del doble: el 10,6%. Y en el caso de Vox, el pronóstico se complica bastante, ya que registra un techo de voto cercano al 18% y un suelo del 11%. Así pues, solo el futuro resolverá el acertijo electoral.