Barcelona muestra unida su repulsa contra el terrorismo

Barcelona se levantará hoy contra la barbarie terrorista. La ciudad se sumó hace nueve días a la fatal lista de víctimas del yihadismo pero las heridas perpetradas recibirán esta tarde la respuesta en las calles. La ciudadanía y sus instituciones se manifestarán en el paseo de Gràcia de Barcelona en un sentido homenaje a los héroes anónimos de los atentados de la Rambla y Cambrils, a los 15 fallecidos, a las decenas de heridos, pero también al espíritu de solidaridad de la capital catalana. El espontáneo No tinc por surgido horas después del atentado se convierte hoy en el lema de la manifestación convocada por el presidente de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona y que, con la presencia del Rey, congregará a la mayor representación institucional y política desde los atentados del 11-M. Pero la marcha es también un encaje de bolillos de sentimientos, requisitos de seguridad y protocolarios e intereses políticos en precaria cuarentena.

Desarticulada la célula terrorista, el manto del discurso de unidad política empieza a menguar víctima de años de desconfianzas políticas y desajustes en la obligada coordinación policial. Aunque en primera línea sigan Ada Colau, Carles Puigdemont y Mariano Rajoy con sus particulares llamamientos a la movilización y poniendo freno a cualquier conato de fractura institucional que enturbie la imagen de esta tarde. “Que las calles de la ciudad se desborden”, pidió la alcaldesa. “Lancemos un mensaje al mundo de paz, convivencia y libertad”, propuso Puigdemont, mientras Rajoy instaba a lanzar un “mensaje de amor” a Barcelona.

Puigdemont sobre el Gobierno: “Les pedimos que no hicieran política con la seguridad”

La cabecera de la manifestación la asumirán los cuerpos de seguridad, servicios de emergencia, vecinos de la Rambla y todos aquellos que “desde el minuto cero”, en palabras de Colau, dieron respuesta al atentado. Las autoridades se situarán en una segunda línea, sin pancarta, en un corto trayecto que finalizará en la plaza Catalunya en un austero acto donde Rosa Maria Sardà –que protagonizó La Rambla de les floristes– y Miriam Hatibi –la cara visible de la comunidad musulmana reivindicando la convivencia pacífica– serán las protagonistas con sus lecturas. Las notas de El cant dels Ocells de Pau Casals acompañarán la proyección de imágenes de la ciudadanía de los últimos días para enseñar al mundo una “Barcelona unida, diversa, comprometida y sin miedo”.

La convocatoria aspiraba a dar el protagonismo a los ciudadanos y los miles de flores blancas, rojas y amarillas –los colores de la bandera de Barcelona– que repartirán los voluntarios buscan dar algo de unidad también en los símbolos. Pero hay batallas paralelas. Un centenar de entidades, entre las que se encuentran las entidades independentistas ANC y Òmnium, así como la CUP, instan a acudir a la manifestación con camisetas azules para marcar distancias con el Rey y el PP y banderas con crespones negros.

La marcha pone fin a la tregua política tras los atentados y recupera el debate sobre el 1-O

A nadie se le escapa la excepcionalidad de la presencia del jefe del Estado en una manifestación, así como que la cita pone fin al duelo político por los atentados. Una entrevista de Puigdemont al Financial Times abrió ayer el fuego: “Les pedimos que no hicieran política con la seguridad”, explicó el president sobre la negativa del Gobierno central a convocar 500 nuevas plazas de mossos d’esquadra. “Desafortunadamente, el Gobierno español tenía otras prioridades”. La entrevista cayó como un jarro de agua fría en la Moncloa, y no porque Puigdemont mantenga su hoja de ruta, ponga en cuestión la capacidad del Estado para “parar” el referéndum, y garantice que “ya tenemos más de 6.000 urnas”.

La respuesta de Rajoy llegará mañana, con el inicio del curso político del PP en un acto en Pontevedra. Mientras, el presidente limitó su llamamiento a “fortalecer la unidad de las fuerzas políticas y la sociedad, por esto también está el Rey en Barcelona”. De hecho, el Gobierno ha fletado tres aviones oficiales desde Madrid para facilitar la presencia de autoridades de toda España. La lista es larga. Junto a los representantes de las instituciones y partidos catalanes, que se han volcado con la convocatoria, estarán presentes los presidentes del Congreso y el Senado, el Gobierno casi en pleno; el expresidente Zapatero, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, con el grueso de la ejecutiva federal; el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias; los presidentes de Madrid, Galicia, Cantabria, La Rioja, Murcia, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Ceuta, diputados, senadores; el presidente de la CEOE, los líderes de UGT y CC.OO…

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