Madrid abre la puerta a prohíbir los circos con animales

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado con los votos de Ahora Madrid, formación que orbita alrededor de Podemos y que gobierna la ciudad desde 2015, y los del PSOE y Ciudadanos impulsar una normativa que prohíba exhibir animales en los espectáculos circenses de la capital. La propuesta plantea modificar la normativa de 2001 para defender a los animales de las “muchas horas de castigo” y del “estrés” y “sufrimiento” a los que están sometidos en los entrenamientos y exhibiciones en los circos. Los representantes del sector han organizado una protesta ante las puertas del Consistorio, reprochando no haber sido consultados por la administración local y el “desconocimiento” de los concejales sobre la condición de los animales.

La proposición presentada por PSOE y Ahora Madrid pide “recoger los derechos de los animales a ser respetados y no ser víctimas de maltrato” en los circos de todo el circuito municipal. Argumenta que las administraciones locales “deben favorecer y potenciar una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa y preservación de la naturaleza”. Con este fin, los socialistas y los concejales de Ahora Madrid califican como “necesario” que la capital se adhiera a la “corriente” en defensa de los animales, prohibiendo la exhibición de “animales explotados y maltratados en los circos”. El texto de la proposición señala que los circos itinerantes “no satisfacen sus necesidades físicas y sociales más básicas”.

“Creemos que en pleno siglo XXI no puede esconderse detrás de las risas el dolor de ningún ser vivo, ya sea humano o animal”, ha sostenido el concejal socialista Ignacio de Benito. El delegado municipal de Seguridad, Javier Barbero, ha añadido que la decisión –que deberá ser ratificada por la junta municipal– responde a una voluntad política: “Es una cuestión de educación ambiental: mostrar a nuestros niños que respetamos a todos los seres animales”, ha afirmado Barbero.

Los concejales del Partido Popular, que han votado en contra de la iniciativa, han denunciado la falta de sustancia de la proposición: “Está llena de suposiciones. Pretenden confundir sobre algo legal y protegido por la Comunidad de Madrid, que ya prohíbe el maltrato”, ha puntualizado la concejal del PP Carmen Castell. El delegado del Ayuntamiento, sin embargo, ha rechazado el argumento y ha asegurado que el Ayuntamiento ayudará a los circos a reconvertirse.

El Ayuntamiento redactará un borrador de ordenanza. Este documento se redactará sobre la base de un debate con varias asociaciones animalistas y ecologistas, veterinarios y catedráticos, pero no con representantes del mundo del circo, según puede comprobarse en la nota enviada por el Consistorio.

2.000 trabajadores en Madrid

Los circenses, que están dispuestos a combatir la normativa, niegan que los animales sufran algún tipo de maltrato y defienden que los controles de la Guardia Civil comprueban semanalmente que los animales estén en buen estado. “Invitamos a Carmena para que viniera a ver cómo tratamos los animales, porque estoy convencido de que muchos de los que hablan no tienen idea de cómo están estos animales”, ha afirmado Vicente Barrios, presidente de la Asociación Circos Reunidos, que representa a 2.000 trabajadores circenses en la Comunidad de Madrid.

Barrios ha afirmado que los circos prevén recurrir a los tribunales para anular la decisión del pleno de Madrid. “Los animales nacen en cautividad y cuentan con grandes recintos para correr”, ha explicado Joy Gardner, un amaestrador de elefantes de 42 años, último de una familia de cinco generaciones de trabajadores del circo, que teme por el futuro de su empleo. “Cuando denunciamos ganamos, pero imaginaros la carga económica de estos tipos de recursos”, ha incidido Barrios.

Normativas parecidas a la que quiere implementar Madrid existen en 350 ciudades españolas (Madrid se convertiría en la número 50 de la región), además de en varios países europeos como Dinamarca y Austria. InfoCircos, una asociación de animalistas, considera que avanzar en la legislación para la defensa de los derechos de los animales es una cuestión de “civilización”. “No tenemos nada en contra de los circos, pero entendemos que es parte de la evolución de cualquier sociedad prescindir de espectáculos donde se utilizan animales”, sostiene Marta Merchán, de este colectivo.

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