Esquerra se rebela contra la gestualización de Puigdemont

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13.04.2018 00:00 h.

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Mensajes, conversaciones, llamadas. Los dirigentes de Esquerra Republicana están angustiados. No saben cómo superar una situación que sigue empantanada, y con Carles Puigdemont como guardián de unas esencias que no se traducen en nada concreto. Esos dirigentes, diputados, y hombres y mujeres que viven el día a día en las sedes de Esquerra, han comenzado a pronunciar una frase: “Puigdemont va la suya”. Pero otros levantan la voz, y expresan ya claramente una rebelión contra la gestualización permanente de Puigdemont, aunque, por ahora, tampoco se traduce en nada.

Quien fórmula con mayor determinación esa idea es Pere Aragonés, el hombre de Oriol Junqueras en el departamento de Economía. Y también, y con contundencia, el director de comunicación de Esquerra, Sergi Sol, que también trabajaba desde en el mismo departamento.

Fe y lucidez

Sol lo formula a sus interlocutores y públicamente lo ha expresado en diferentes colaboraciones periodísticas. La última, en el diario El Nacional, donde considera que el independentismo debería dejar de disfrazarse de “maulet” (históricamente eran los austracistas en la Guerra de Sucesión de 1714, y se identifica el término con los independentistas más aguerridos), y asumir la realidad y acumular fuerzas para el futuro.

Sol asegura que esa idea se la dio a conocer a Oriol Junqueras y al propio Puigdemont, partiendo de un texto del periodista Gaziel, que se encuentra en su Història de La Vanguardia. El periodista, que fue director del rotativo de la familia Godó, reclamaba que se impusieran, acabada la Guerra Civil, algunas virtudes frente a las “quimeras”. Y señalaba entre ellas “fe, humildad, lucidez, esfuerzo silencioso, continuidad y una infinita paciencia”.

Contra los maximalismos

El estratega de Esquerra insiste en que ahora es necesario aguantar, lo que equivale a formar gobierno, y acumular fuerzas para el mañana. “Es la hora de preservar con astucia y de saber que la carta ganadora no es ningún maximalismo estéril sino la suma de complicidades. Tenemos la obligación de reorientar la estrategia para plantear un embate final al Estado con disposición de ganar y no sólo con voluntad de hacerlo”.

Esquerra es independentista, y Sergi Sol no renuncia a ello, pero las diferencias con Puigdemont se agrandan, a la espera de que aparezca alguna reacción que se traduzca realmente en un gobierno posible.