¿Necesita España un golpe de Estado?

España necesita un golpe de Estado

Reconozco que soy un bicho raro. Soy catalán, español y de centro. Siempre me he considerado una persona que ha luchado por la igualdad de todos los españoles.

Sin embargo, después de 58 años de vida, vivo en un país que tiene complejo de ser patriota, donde sentir amor por la bandera te coloca automáticamente en la fila de los fachas.

En mi país, cada día se detiene a una media de siete personas relacionadas con casos de corrupción que se llevan 87.000 millones de euros al año, una cifra suficiente para pagar las necesidades de los españoles en sanidad, educación o dependencia.

Ha llegado a un punto, en el que España necesita a alguien que capaz de resetear un Estado convertido en una democracia hecha a medida de unos pocos.

Los distintos gobiernos demuestran tozudamente su dedicación plena al cultivo del egoísmo, la insolidaridad, la desigualdad, el antipatriotismo y la corrupción.

Por eso, me he llegado a plantear sino necesitaremos un golpe de Estado capaz de restaurar lo valores perdidos. Puede que se considere una involución pero, a veces, para dar un salto hacia adelante, tenemos que dar unos pasos hacia atrás para coger carrerilla. ¿Y porqué digo esto a riesgo de que me vuelvan a considerar un facha?

Porque creo que la unidad de España debiera ser el denominador común de todos los partidos que aspiran a gobernar mi país.

Porque España debería dejar de dar protagonismo a la mediocridad y de excluir al genio y al ingenio.

Porque mi gobierno debería tener la obligación de preservar la idiosincrasia y la cultura común de todos los españoles.

Porque el idioma español es un tesoro y, como tal, las instituciones públicas deberían tener el deber y la obligación de cuidarlo.

Porque la educación, la sanidad y las pensiones deberían ser innegociables y responsabilidad única del Estado.

Porque la banca y las grandes empresas deberían tener la obligación de ponerse al servicio de los españoles, y no al revés.

Porque debería existir la expulsión automática de todos aquellos extranjeros que vienen a España a delinquir.

Porque no es lógico que los inmigrantes tengan los mismos derechos o, incluso más, que los españoles cuando resulta evidente que no han aportado lo mismo.

Porque españoles e inmigrantes deben respetar la bandera de España como símbolo y recuerdo de todos aquellos que han dado su vida por mi país.

Porque la justicia debería ser independiente y ágil y no ser un brazo servil de intereses políticos que legitima la desigualdad.

Porque el robo y evasión de capital, aprovechándose de la confianza que otorga un cargo público, debería ser considerado un delito de alta traición al resto de españoles.

Porque la banca y las empresas -que obtienen grandes beneficios- deberían tener la obligación de ponerse al servicio de los españoles, y no al revés.

Porque los políticos deben dejar de ser una casta privilegiada sin más prebendas que las que posee cualquier otro trabajador español.

Por eso me gustaría que, de una vez por todas, mi país sea gobernado por españoles que piensen en el bien común.

Por estas y otras muchas razones, España está pidiendo a gritos un golpe de Estado, que no tiene porqué ser ni militar, ni antidemocrático. Ahora sólo nos falta encontrar el mirlo blanco que lo pueda liderar.

Por Carlos Masnegre, periodista

Loading...