Jueves negro en el Prat por la coincidencia de la huelga de taxis y las colas en los controles de seguridad

El Aeropuerto del Prat se prepara para vivir hoy una jornada compleja por la coincidencia de la huelga de taxistas con las previsibles colas en los controles de seguridad. Elite Taxi ha convocado un paro de 24 horas que comenzará a las seis de la mañana, con la que quiere exigir a Fomento que cumpla la limitación de número de licencias VTC, concediendo sólo una por cada 30 licencias de taxi.

Aunque los taxistas consensuarán las acciones de protesta a primera hora de la mañana, Elite ha difundido por las redes sociales una imagen donde avanza la voluntad de “colapsar” el aeropuerto del Prat, el puerto de Barcelona y la estación de Sants, en una acción que ha bautizado como ‘Operación de la Serna’, en referencia al ministro de Fomento.

Se espera que las protestas coincidan con una nueva jornada de colas en los controles de seguridad de aquellos viajeros que tienen que coger un vuelo, debido al enquistamiento de la negociación entre los vigilantes y la dirección de la empresa concesionaria del servicio , Eulen.

‘Operación de la Serna’

El sector del taxi exige a Fomento que cumpla con la limitación del número de licencias VTC, que utilizan plataformas como Uber y Cabify

Aunque inicialmente los taxistas habían especulado con convertir el paro de este jueves en una huelga indefinida, finalmente sólo prevén hacer el paro durante 24 horas. Los trabajadores dejarán de estar operativos a las seis de la mañana, pero será alrededor de las ocho cuando se celebrarán asambleas en el Puerto y en el Aeropuerto para decidir cuáles serán concretamente las acciones de protesta.

En el punto de mira están estas dos infraestructuras, pero también la estación de Sants, Mercabarna, el nudo del Llobregat y el nudo de la Trinitat. Una vez más, con la movilización quieren reclamar que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, los reciba para negociar la regulación de los conductores VTC (vehículo de transporte con conductor), y garantizar el cumplimiento de la ley que establece una autorización de estos vehículos por cada 30 licencias de taxi.

Los taxistas defienden que esta limitación es necesaria para frenar la actividad de plataformas como Uber y Cabiby, que consideran competencia desleal. El sector hace semanas que reivindica ser escuchado,motivo por el cual ya ha convocado numerosas paros y movilizaciones.

Este miércoles, a menos de 24 horas para el inicio de la huelga, unos setenta trabajadores han entrado por la fuerza en el Departament de Territori i Sostenibilitat, donde han protagonizado una acción de ocupación durante más de tres horas. El incidente coincidió con una reunión que mantenían representantes del sector con el director general de Transportes, Pere Padrosa, para preparar la reunión de la mesa del Taxi de la semana que viene.

El conflicto sobre los controles de seguridad se estanca

Por otor lado, este jueves podría convertirse en la cuarta jornada consecutiva de largas colas para superar el control de seguridad del Aeropuerto del Prat. La acumulación de gente, con esperas que sen acercan a las dos horas en los peores casos, se está produciendo en medio de las negociaciones que mantienen los vigilantes y la dirección de Eulen -empresa concesionaria del servicio- respecto la huelga anunciada para el 4 de agosto.

Estas negociaciones se encuentran actualmente estancadas porque los trabajadores exigen que Aena se siente a la mesa de mediación, mientras el ente aeroportuario se niega en redondo para que el conflicto se sitúe estrictamente entre la plantilla y la empresa privada

Los trabajadores de Eulen justifican la convocatoria de huelga porque denuncian que tienen menos efectivos de los que consideran necesarios y reclaman mejoras en sus condiciones de trabajo. Aseguran que por culpa de la falta de personal están sometidos a una carga de trabajo “insostenible” que los genera agotamiento físico y psíquico. Por todo ello, han convocado la huelga indefinida, que prevé paros intermitentes todos los viernes, domingos y lunes.

El hecho de que las negociaciones previas a la huelga estén en marcha ha provocado que se acuse a los trabajadores de estar haciendo esta semana una huelga encubierta para provocar el colapso de los controles de seguridad. Los empleados, sin embargo, insisten en que están aplicando de forma estricta su convenio y apuntan que ponen “más atención” en el control de cada pasajero.

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