Justicia VIP para Forcadell

Poco más de media hora, 37 minutos, ha durado la declaración de la presidenta del “Parlament”, Carme Forcadell. Fuentes judiciales subrayan que en ese tiempo “casi ni pueden tomarle la filiación”. La investigada por desobediencia entró tranquila y salió aún más. Todo había ido bien. Sólo contestó a las preguntas preparadas por su abogado. Y no a todas. A la juez instructora, Maria Eugènia Alegret, y a los dos fiscales, ni caso.

La tesis de Forcadell es que actuó de acuerdo a la legalidad, que dio curso a un debate normal cuando decidió que se votaran las resoluciones de “desconexión” el pasado julio.

Fuera, el gentío que le había acompañado hasta las escalinatas se aprestaba para una espera de al menos dos horas amenizada por las consignas habituales y con flamear de grandes banderas, entre la que destacaba la de Uruguay.

La rapidez del trámite sorprendió a los concentrados y dio pie para que se repitieran los gritos, “Els Segadors” y un nuevo baño de masas de Forcadell, que se paraba a saludar, hacerse fotos y darse abrazos y apretones de mano con sus partidarios.

Gran euforia en el separatismo. El presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, erigido en juez supremo ha declarado que si inhabilitan a la presidenta de la cámara regional seguirá siendo la presidenta del “Parlament”. Y el exalcalde de Barcelona, Xavier Trias, reta a la Guardia Civil a que la detengan en el supuesto inhabilitante. Adelantan acontecimientos que a la vista del trato VIP concedido a Carme Forcadell en un TSJC escrachado por los principales cargos institucionales de Cataluña no parecen ni probable ni mucho menos inminente.

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