La Cámara de Comercio alerta de una “clara desaceleración” de la economía catalana

La Cámara de Comercio de Barcelona alerta de una “clara desaceleración” de la economía catalana provocada por la situación política. “El daño ya está hecho”, ha dicho este martes el presidente de la institución, Miquel Valls, sobre la tensión entre la Generalitat y el Gobierno y las consecuencias económicas de la incertidumbre.

El crecimiento se moderará en el cuarto trimestre del año, según la Cámara, que ha revisado a la baja el índice intertrimestral del 0,8% al 0,5%. Esto, según detalla el informe trimestral sobre la coyuntura catalana, no afecta a la previsión de crecimiento del PIB de 2017, que se mantiene en el 3,1%. Las estimaciones de crecimiento para el año que viene también bajan, en este caso dos décimas: del 2,7% al 2,5%.

La desaceleración empezó a notarse en septiembre y ha provocado una disminución de la tasa de crecimiento del tercer trimestre. Del 1,1% registrado en el segundo trimestre, ha pasado al 0,8%. Es la incertidumbre política sobre el futuro de Cataluña la que ha creado esta situación, indican.

“Ni DIU, ni 155”

Valls ha sido rotundo: “Lo que no queremos es que se tomen decisiones definitivas: ni DUI, ni 155”. La institución es una de las fundadoras de la Comisión independiente para el diálogo, que reclama restablecer los puentes entre la Generalitat y el Gobierno. La responsabilidad, ha asegurado el presidente de la Cámara, es de los políticos. Son ellos los que han “roto la recuperación economómica” y los que “deben decidir cuál es la mejor solución”. 

Ahora, barajan dos escenarios. El menos negativo incluye una mejora de la situación a principios de 2018, con menos incertidumbre que afecte al consumo y las inversiones. El segundo escenario contempla que la inestabilidad actual se alargue, por lo que se tendrían que “revisar significativamente a la baja las previsiones” para el año.

La fuga de empresas

La Cámara considera que el impacto político en la economía ha dejado dos consecuencias “irreparables”: “Algunas empresas que han cambiado su sede social no volverán, y las inversiones que se han dejado de hacer, tampoco se recuperarán”. Sobre la fuga de empresas, Valls ha apuntado que la “falta de confianza” es anterior a los cambios de sedes sociales fuera de Cataluña.

Lo ha calificado de hecho “preocupante”, pese a que el traslado no ha afectado, generalmente, a los servicios centrales de las empresas. Según los datos de la Cámara, el saldo de empresas –es decir, las entradas menos las salidas– entre el 1 y el 19 de octubre es superior a la suma de los cuatro años previos, y se ha situado en 1.133 compañías. 

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