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La Corona reafirma su compromiso con la Constitución con las primeras palabras en público de la Princesa de Asturias

Actualizado 31/10/2018 14:41:50 CET
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Leonor lee el artículo primero de la Carta Magna ante los poderes del Estado en su primera intervención pública

MADRID, 31 Oct. (EUROPA PRESS) –

Una lectura pública de la Constitución, en presencia de los poderes del Estado y en la sede del Instituto Cervantes, ha sido el primer acto en el que se ha podido oír la voz de la Princesa de Asturias en una intervención oficial. La iniciativa ha coincidido con su 13 cumpleaños y con el 40 aniversario de la aprobación de la Carta Magna por las Cortes.

Se trataba, según ha dicho el propio Felipe VI al inicio del acto, de la “mejor forma de reafirmar, una vez más, la fidelidad y el compromiso de la Corona con la democracia, con la libertad, con España y la Constitución española”. Para las primeras palabras en público de la Princesa, que a lo largo de 2018 ha ido ganando presencia pública, no se ha elegido un acto dinástico ni de otro tipo, sino exclusivamente constitucional y enmarcado en las celebraciones del 40 aniversario.

El Rey ha agradecido al Gobierno y al Cervantes que organizasen el acto, en el que han participado el Ejecutivo casi en pleno, los poderes del Estado y los líderes del PP y de Ciudadanos, que se han acercado desde el Congreso que se encuentra a unos pocos metros, pero ningún representante de partidos nacionalistas ni de Unidos Podemos, que en las últimas semanas está redoblando su ofensiva contra la Monarquía.

En la calle, unas pocas decenas de ciudadanos le han cantado el cumpleaños feliz a Leonor y han gritado ‘vivas’ al Rey. Dentro, en el salón de actos del Cervantes, muestras de cordialidad entre las autoridades asistentes y dosis de emotividad. Entre el ruido de los flashes de las cámaras, Leonor ha subido al estrado, con un escalón de dos alturas especialmente preparado, y ha leído el artículo 1 de la Constitución con voz infantil, segura y sonriendo a los asistentes al final de cada frase.

El Rey, que la había precedido leyendo el Preámbulo, ha aguardado a su derecha, y la niña le ha dado un beso tras finalizar su intervención, ha posado un instante y ha bajado a saludar a su madre, también muy sonriente y sentada en primera fila junto a la Infanta Sofía. Como es habitual en los últimos actos, Leonor se ha colocado, como heredera, al lado del jefe de Estado, y a su otro lado estaba sentado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que es quien ha continuado la lectura.

Así, a Felipe VI le ha correspondido proclamar el deseo de la nación española de “garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo” y “consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular”. También de “proteger a los españoles “y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”, promover la cultura y la economía, “establecer una sociedad democrática avanzada” y contribuir a unas relaciones internacionales pacíficas.

LEONOR: “LA FORMA DEL ESTADO ES LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA”

Después, la Princesa de Asturias ha leído que “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”, que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” y que “la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”.

A Sánchez le ha tocado el artículo 2, el que establece la “indisoluble unidad de la nación española”; a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el 3, sobre las lenguas; al presidente del Senado, Pío García-Escudero, el 4, sobre la bandera. Además, de los aplausos a cada orador, el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, ha sido acogido con sonrisas por lo breve del artículo que le ha tocado, leer, el 5, que establece que “la capital del Estado es la villa de Madrid”.

El del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha leído el 6, sobre el pluralismo político y los partidos, y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, el 7, sobre sindicatos y patronales. El artículo 8, sobre las Fuerzas Armadas y su misión, “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”, le ha correspondido a uno de los ‘padres’ de la Constitución, José Pedro Pérez Llorca.

DOS ‘PADRES’ DE LA CONSTITUCIÓN

Como Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón finalmente no ha podido asistir, el primer grupo de lectores lo ha cerrado Miquel Roca con el artículo 9, el que establece que “los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”. En este punto, la Familia Real ha abandonado el Instituto Cervantes, tras una breve conversación con los representantes de los poderes del Estado.

Después les ha tocado el turno a los ministros, y el de Exteriores, Josep Borrell, ha sido el primero en hacer uso de la oferta del Cervantes de leer en cualquiera de las lenguas oficiales. Borrell ha leído en catalán el nombre del Título primero, “De los derechos y deberes fundamentales”, y el texto del artículo 10, según el cual “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”.

Lo mismo ha hecho la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxel Batet, leyendo el texto del artículo 14: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Poco después, la de Economía, Nadia Calviño, ha leído en gallego el 30, sobre “el derecho y el deber de defender a España” y las obligaciones militares.

Al de Agricultura, Luis Planas, también ha tocado un texto corto, el que establece la mayoría de edad a los 18 años. El titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, ha leído el artículo 13, el relativo a los derechos de los extranjeros, el derecho de asilo y la extradición.

PABLO CASADO Y ALBERT RIVERA

Poco después, al presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, le ha correspondido el 18, sobre el derecho al honor y la inviolabilidad de las comunicaciones, y al jefe de la oposición, Pablo Casado, el 19, según el cual “los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional” y a “entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca” y sin que el derecho pueda “ser limitado por motivos políticos o ideológicos”.

La Fiscal General del Estado, María José Segarra, ha recitado el artículo 20, que reconoce la libertad de expresión; al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, le ha correspondido el 21, sobre la libertad de reunión y manifestación; y a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, el 24, sobre la tutela judicial efectiva.

Tras las autoridades han pasado por el salón de actos del Cervantes ciudadanos anónimos y personalidades de la cultura (escritores como Juan Cruz, el diseñador Adolfo Domínguez, el cantante Miguel Ríos, entre otros), algunos de los cuales han leído también en catalán, gallego y euskera. Al director del Instituto, Luis García Montero, le ha tocado presentar el acto, subrayando que para la lengua es una celebración cotidiana el pronunciar palabras como libertad, igualdad, justicia y pluralismo político -los valores superiores del ordenamiento jurídico–.