Los independentistas dejan solo a Comín

El “exilio” belga está haciendo estragos entre los dirigentes independentistas que optaron por huir de la Justicia española. En unos casos más que en otros. Para el exconsejero de Salud Toni Comín la estancia en ese país comienza a resultar difícil. A diferencia de Carles Puigdemont arropado económica y moralmente por sus allegados, Comín ha sido abandonado por ERC.

Puigdemont cuenta con el apoyo del empresario Josep Maria Matamala, histórico dirigente de CDC, y de Joan Oliveras Bagués, uno de los dueños de la joyería de lujo Bagués y número 65 de la lista de Junts per Catalunya. Asimismo, el expresidente ha sido acogido por la extrema derecha flamenca. De hecho, Puigdemont pasó la Nochebuena en un palacete de lujo situado en la localidad flamenca de Sint-Pauwels, propiedad de Walter Verbraeken, un millonario independentista vinculado al partido nacionalista Nueva Alianza Flamenca (N-VA).

Ópera, cenas…

Desde que en octubre el cabeza de lista de Junts per Catalunya, aspirante a gobernar por vía telemática, se refugió en Bruselas para huir de la Justicia española, el ocio no ha faltado en su agenda política y electoral. Ha acudido a la ópera y ha cenado con amigos y visitantes.

Por el contrario, los rigores del exilio han sido más crueles con Toni Comín. El exconsejero ha perdido la confianza del líder de ERC, Oriol Junqueras, que no le perdona que, mientras él está en la cárcel, optara por fugarse a Bruselas, donde los días pasan y el dinero escasea. Por ello, Comín ha comenzado a llamar a la puerta de algunos medios de comunicación para que le contraten como tertuliano. De momento, sin éxito. Su caché está en caída libre.

Es el número siete de la candidatura republicana y, obviamente, no le interesa ceder el escaño para que corra la lista. Pero ese es un debate que sigue abierto en las formaciones independentistas –¿arriesgarse a perder votaciones?, ¿perder visibilidad?–, a la espera de lo que decida hacer Carles Puigdemont.

El exconsejero pasó de Ciutadans pel Canvi –la plataforma de apoyo al expresidente Pasqual Maragall— al PSC y después a ERC. Hay quien ve una aproximación ahora a Junts per Catalunya. Pero parece que, de momento, no hay réditos.

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