Los vigilantes de El Prat denuncian coacciones para levantar la huelga

Los vigilantes de seguridad del aeropuerto de El Prat está votando desde las 11 de la mañana si desconvocan la huelga indefinida prevista a partir del lunes por sus bajos salarios. El comité de huelga de Eulen ha denunciado haber sufrido “coacciones” para que los trabajadores de seguridad del aeródromo barcelonés acaben con la protesta y ha advertido de que con estas presiones no se logrará que la plantilla cambie su decisión. “Veo que ahora tienen mucha preocupación por tumbar una huelga, que es un derecho constitucional que tenemos”, ha lamentado Purificación Infante, miembro del comité de huelga, en declaraciones a Europa Press.

Los trabajadores han acudido antes de la pausa de la comida al centro social de El Prat en el que se celebra la asamblea y, tras escuchar al comité de huelga, han votado a favor o en contra de la única propuesta que se sometía a aprobación, un complemento salarial de 200 euros por doce mensualidades.

El conflicto laboral en los filtros de seguridad de El Prat, que comenzó el pasado 24 de julio, ha provocado molestias a miles de pasajeros y ha abierto una nueva batalla política entre la Generalitat y el Gobierno. Los paros parciales y las huelgas de celo que han tenido en vilo al segundo aeropuerto español tuvieron un punto de inflexión el pasado jueves. Los trabajadores rechazaron en asamblea la oferta lanzada por el Gobierno catalán —que ejerce de mediador en el conflicto— y aceptada por la multinacional Eulen, la adjudicataria del servicio.

La votación clave de hoy ha coincidido con una nueva jornada de paros parciales (la quinta). Las colas en los controles de seguridad esta mañana, sin embargo, han sido menores que en días precedentes. Los pasajeros tuvieron que esperar un máximo de 30 minutos para atravesar el arco de seguridad en las dos terminales (T1 y T2) del segundo aeropuerto español. Una de las causas de esa relativa tranquilidad pese a la huelga fue la presencia -cada vez más ostentosa- de agentes de la Guardia Civil, que desarrollaron tareas de control de equipajes y supervisaron las tarjetas de embarque junto al personal privado de Eulen.

Como ha sido habitual desde que estalló el conflicto laboral -el 24 de julio-, la mayor concentración de pasajeros se ha producido a primerísima hora de la mañana. Conscientes de que podrían producirse retenciones, los viajeros se presentaron en las terminales con más de las dos horas de antelación aconsejadas. Esa precaución extrema, unida al elevado tráfico aéreo propio de un fin de semana de agosto, provocó colas voluminosas a las cinco de la mañana. El tráfico, además, no para de crecer en El Prat: 22,1 millones de pasajeros (un 8,5% más) en el primer semestre del año, según dio a conocer ayer el Consejo Internacional de Aeropuertos.

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