Mas dimite tras cumplir el acuerdo con Pascal sobre el ‘caso Palau’

El acuerdo estaba claro. Artur Mas no podía seguir como presidente del PDeCAT si en la sentencia del caso Palau acababa salpicando al partido. Era el pacto con la coordinadora general, Marta Pascal, aunque, llegado el momento, nadie en la formación era capaz de asegurar la reacción del expresidente de la Generalitat. Esa sentencia es inminente. Se hará pública este lunes, 15 de enero. Mas ha cumplido. Se va.

El fiscal reclamó 14 años y nueve meses de cárcel para Fèlix Millet; diez años y diez meses para Jordi Montull; dos para Gemma Montull y, en lo que afecta al PDeCAT, ocho años de cárcel para Daniel Osàcarel extesorero de Convergència. Mas ha decidido adelantarse con un motivo también netamente político: no ve nada clara la vía de Carles Puigdemont, que ha arrasado con todo. Incapaz de rehacer la situación, Mas deja la presidencia del PDeCAT.

En los últimos meses las conversaciones han sido intensas. El partido necesitaba pasar página, buscar un lugar en el mundo, después de verse superado por los acontecimientos, por una vía soberanista que, precisamente, inició Artur Mas tras la Diada de 2012. El equipo de Marta Pascal, junto a David Bonvehí, necesitaba un poco de aire, y la actuación de Mas, su protagonismo, ahogaba las posibilidades de que el PDeCAT pueda tener futuro, por lo menos a corto plazo.

Puigdemont supera a todo el independentismo

La sentencia del caso Palau de la Música, que, además del saqueo confeso por parte de Fèlix Millet está relacionado con la supuesta financiación irregular de Convergència Democràtica, estaba fijado en el calendario como un día crucial para Marta Pascal y todo el PDeCAT. Será este lunes. Antes de que se dé a conocer, Mas deja la presidencia del partido, un cargo que él mismo se propuso en el congreso de refundación de CDC.

En las últimas semanas también ha tenido un peso enorme la incapacidad de Mas, y de todo su partido, de hacer ver a Puigdemont que no podía seguir con su proyecto personal, y que es imposible que sea investido de forma telemática, gobernando desde Bruselas.

Desde la Diada de 2012 hasta ahora

El problema es que Puigdemont ha superado a todo el independentismo, también a Artur Mas, quien en la ejecutiva de este lunes aseguraba que se debía actuar con generosidad, dando a entender que Puigdemont debería dar un paso al lado, como él mismo hizo, forzado en 2015 por la CUP.

El protagonista principal del proceso soberanista, quien buscó una mayoría absoluta de CiU adelantando las elecciones en noviembre de 2012, se ha visto superado, y se ve fuera de la Generalitat, y ahora fuera de su propio partido. Sólo han pasado algo más de cinco años.

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