El totalitario 'Pablenin' tejió una red espías dentro de los medios de comunicación

Telegram no sólo le ha valido a Pablo Iglesias para vomitar todo su rancio machismo en las redes –Así se refiere el totalitario ‘Pablenin’ a Mariló Montero: “La azotaría hasta que sangre”– o para embroncarse con su ‘amigo’ Juan Carlos Monedero –A palos entre Iglesias y Monedero: “No me pidas permiso para hacer lo que te salga de los huevos”-.

Resulta que también el sistema de mensajería instantánea le sirvió al líder de Podemos para conseguir una serie de apoyos inquebrantables dentro del mundo de la prensa. Dicho de otro modo menos sutil, que supo tejer una red de topos que le ponían al tanto de informaciones que iban a salir y que podrían ser usadas por Iglesias en su propio beneficio o para atajar noticias que le perjudicasen.

Tal y como publica este 24 de julio de 2016 el digital Okdiario, Pablo Iglesias, semanas antes de la asamblea del partido en el Palacio de Vistalegre (Madrid), en octubre de 2014, creó un grupo de correo en el servicio de mensajería Telegram denominado “Campaña electoral asamblea” para compartir información sobre el proceso y planificar su actividad. En este grupo participaban 45 personas: no sólo los miembros del equipo de Iglesias, sino también algunos periodistas “de confianza”.

Entre ellos, un redactor del diario podemita Público, identificado como Luis, que ya en aquel momento facilitaba información sensible a Pablo Iglesias. El redactor de Público filtró al equipo de Pablo Iglesias que varios medios de comunicación (entre ellos, el diario El Mundo) habían recibido documentos que podían resultar comprometedores para su número 2, Íñigo Errejón.

El periodista inició sus revelaciones con la siguiente pregunta: “¿Queréis más argumentos para odiar?”. Y a continuación explicó: “Paso una información importante. A varios periodistas, incluido al de el mundo (sic), anoche les llegó una factura de junio-julio de Errejón y unas líneas diciendo que no estaba publicada en la web y que los argumentarios por los que se le pagaba eran para Claro que Podemos, y no para Podemos”.

Es decir, que Íñigo Errejón había cobrado del partido, por unos trabajos realizados en realidad para la candidatura que encabezaba Pablo Iglesias, Claro que Podemos. El topo del diario Público que informaba a Iglesias añadió: “Han sido torpes porque la factura sí estaba en la web y en esas fechas no existía Claro que Podemos. Así que no hay acusación y ya está todo en orden”.

Y concluyó con una expresión que demuestra la connivencia entre el periodista y el equipo de Pablo Iglesias: “Pero para que sepamos a qué juega esta gente. Han sobrepasado todos los límites”.

El redactor del diario podemita estaba acusando a los representantes de la candidatura rival de Pablo Iglesias, Sumando Podemos (la corriente de Echenique y Teresa Rodríguez) de filtrar información al diario El Mundo para perjudicar a Íñigo Errejón. A ellos se refería al decir: “Para que sepamos a qué juega esta gente. Han sobrepasado todos los límites”.

Y se apresuró a dar el chivatazo a Iglesias y su equipo, para que pudieran anticiparse a la publicación de una noticia que podía dañar a sus intereses. Al hacerlo, estaba traicionando tanto a sus compañeros del diario El Mundo como a los miembros de la candidatura liderada por Echenique y Rodríguez.

El topo de Pablo Iglesias se refería a las facturas que Errejón cobró por asesor a la dirección de Podemos y dirigir su campaña en las Elecciones europeas de 2014: 1.344 euros en abril y otros 2.688 en mayo. Pero no acertaba al decir que “ya está todo en orden”.

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