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Obsesionados con convertirse en Podemos

El Partido Socialista está empeñado en convertirse en Podemos. La exhumación del dictador Francisco Franco, la connivencia con los independentistas y un creciente anticlericalismo así lo demuestran. La estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez para tratar de apoderarse del voto radical que sustenta la formación de Pablo Iglesias los ha llevado, incluso, a poner en solfa la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Un edificio cuyos orígenes datan del siglo VIII y que desde el XIII está protegido y cuidado por la Iglesia. No obstante, al margen de apuntes históricos que sitúen el contexto, lo que resulta más paradójico e hipócrita es que sea precisamente la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien encabece y fomente este asunto. La misma persona que en el año 2006, y como ministra de Cultura del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, suscribió un convenio de colaboración con la Iglesia reconociendo la titularidad de ésta con respecto al templo cordobés.

Aquel convenio de colaboración de hace 12 años “entre el Ministerio de Cultura, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Obispado de Córdoba” para estudiar la historia de dicha catedral, así como para conservar su patrimonio histórico y artístico, reconoce de manera implícita la potestad que el PSOE otorgó a la Iglesia al respecto del edificio. De ahí que el actual bandazo de criterio no haga sino demostrar la falta de rumbo ideológico propio que caracteriza al Ejecutivo socialista, afanado en virar hacia la izquierda radical para intentar mejorar los raquíticos resultados obtenidos por Pedro Sánchez en las últimas elecciones generales. Algo que, de consumarse, sería un error mayúsculo. Basta recordar que, con una estrategia parecida, Sánchez cosechó los dos peores guarismos de la historia del PSOE desde la Transición hasta nuestros días.

Los socialistas han extendido a un inmueble tan emblemático como la Mezquita-Catedral de Córdoba su intención de nacionalizar diferentes templos y edificios religiosos de España. Una táctica demasiado evidente con la que pretenden quitar el foco de los asuntos que realmente preocupan a los españoles: el frenazo económico, la tensión creciente en Cataluña hasta bordear los límites del enfrentamiento civil y el nulo ejemplo ético y moral de Pedro Sánchez que, como publica OKDIARIO de manera ininterrumpida desde hace más de una semana, plagió la mayor parte de la tesis que lo convirtió en doctor cum laude en Economía. El Partido Socialista haría bien en dejar las cortinas de humo y hacer frente a los problemas reales y perentorios del país. Una de las peores cosas que podría pasarle a España es que una garantía histórica del constitucionalismo como el PSOE acabara convertido en un partido neopodemita por la irresponsabilidad propagandística de Pedro Sánchez y sus ansias de mantenerse en el poder sea al precio que sea.